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<p>Foto cortesía del Departamento de Formación de Apiem.</p>

Foto cortesía del Departamento de Formación de Apiem.

La falta de actividad, la morosidad y el intrusismo, grandes males del colectivo instalador

El pinchazo de la burbuja inmobiliaria, que ha traído como consecuencia el parón de la industria de la construcción en los últimos años, junto a la complicada coyuntura económica, sirve de marco a la situación que está viviendo el conjunto de las empresas instaladoras del país. La falta de actividad, la morosidad y los problemas de financiación y el intrusismo profesional, que se ha acrecentado enormemente por el insostenible crecimiento del desempleo en la profesión, se han convertido en obstáculos que impiden que los empresarios de instalaciones puedan desarrollar su negocio con normalidad, con especial incidencia en las micropymes y autónomos, que son los más vulnerables.

Para la elaboración de este reportaje hemos contado con la participación de diversos representantes de asociaciones provinciales de instaladores (presidentes, gerentes y secretarios generales) que desvelan el sombrío panorama de este colectivo, que lucha denodadamente por mantener su actividad y buscar alternativas de negocio. Casi todos ellos denuncian la pasividad de las Administraciones Públicas, que hacen dejación de funciones sobre todo en la vigilancia y la inspección de las instalaciones, a las que obliga la legislación.

Los directivos echan de menos una política más valiente y ágil de incentivos para impulsar la rehabilitación de instalaciones antiguas, un capítulo que supone uno de los vectores potenciales de crecimiento, dado que en España cerca del 60% del parque de viviendas cuenta con más de 30 años de antigüedad, cuyas instalaciones necesitarían una rehabilitación urgente para adecuarse a la normativa de seguridad. En este sentido, merece la pena destacar el esfuerzo realizado por algunos Gobiernos autonómicos, como el de la Comunidad de Madrid, que ha implementado varios Planes Renove para rehabilitar distintos tipos de instalaciones, como alumbrado exterior o de instalaciones eléctricas comunes.

El intrusismo es otro lastre para el sector, debido principalmente al crecimiento del desempleo que ha llevado a numerosas personas a este tipo de prácticas por la mera supervivencia. No hay que olvidar que en nuestro país la economía sumergida representa cerca del 25% del PIB nacional, como ha subrayado la Plataforma Multisectorial Contra la Economía Sumergida en Andalucía, cuyo gerente es Gerardo Parejo. Además, la competencia desleal también proviene de las Administraciones.


Reportaje completo en el número 1 de Cuadernos de Material Eléctrico

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