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El vertiginoso descenso en el precio de las baterías y su impacto en la transición energética

El vertiginoso descenso en el precio de las baterías y su impacto en la transición energética

Por Ignacio Mártil

En los últimos años, hemos asistido a una auténtica revolución en el ámbito del almacenamiento energético. Las baterías, ese elemento que hasta hace poco se consideraba caro y limitado, se han convertido en el motor silencioso que está transformando la forma en la que producimos, almacenamos y utilizamos la energía.

El dato más llamativo lo encontramos en 2024: el precio medio global de las baterías cayó un 20 % respecto a 2023. El pasado año, ese dato se redujo de nuevo hasta los 108 $/kWh. Se trata del mayor descenso anual desde 2017 y supone una reducción superior al 80 % en apenas una década. Para comprender la magnitud de este cambio, basta recordar que, hace poco más de diez años, el coste superaba los 600 $/kWh.

Los costes de las baterías se han desplomado más de un 90% desde 2015.

1. ¿Qué ha impulsado esta caída histórica en los precios?

El descenso en el precio de las baterías responde a una combinación de factores:

  1. Materias primas más baratas: el litio, componente esencial en las baterías de ion-litio, ha reducido su precio en un 85 % respecto al pico alcanzado en 2022. Algo similar ha sucedido con otros metales clave como el níquel y el cobalto.
  2. Economías de escala: la capacidad global de fabricación alcanzó los 3 TWh/año en 2024, casi el triple de lo que se producía en 2021. Y, si los proyectos anunciados llegan a construirse, es muy probable que esa cifra vuelva a triplicarse antes de 2030.
  3. Sobreoferta y presión en márgenes: la entrada masiva de nuevos fabricantes y el exceso de capacidad instalada han forzado una competencia feroz que ha contribuido a empujar los precios a la baja.
Capacidad de fabricación anual mundial de baterías por país, en GWh.

En conjunto, estos factores han creado un círculo virtuoso: precios más bajos impulsan la demanda, lo que, a su vez, incentiva más inversión, innovación y producción a gran escala, generando nuevas reducciones de costes.

2. Un mercado global y estandarizado

El mercado de las baterías ha pasado de ser pequeño y regional a convertirse en un fenómeno global. A medida que las inversiones se consolidan, las múltiples aproximaciones tecnológicas que competían en el pasado están dando paso a una mayor estandarización de procesos, materiales y diseños.

Este fenómeno recuerda, en cierta medida, a lo sucedido con la energía solar fotovoltaica hace dos décadas: tras un período inicial de diversidad tecnológica, la industria acabó estandarizando diseños que permitieron escalar la producción y abaratar costes.

3. Una demanda que no deja de crecer

La consecuencia directa de la reducción de precios es un aumento espectacular en la demanda:

  • En 2024, la demanda anual de baterías para vehículos eléctricos (EVs) y almacenamiento superó por primera vez 1 TWh, lo que equivale a multiplicar por diez la demanda registrada en 2018.
  • Este crecimiento se ha visto impulsado por el auge de los vehículos eléctricos, pero también por la necesidad de integrar energías renovables variables, como la solar y la eólica, en los sistemas eléctricos.

En lugares como California o Australia, las baterías están desempeñando un papel fundamental para cubrir la demanda en las horas punta de la tarde, cuando cae la producción solar pero el consumo sigue siendo elevado.

Las baterías de California satisfacen ahora más de una cuarta parte de la demanda máxima vespertina.

4. El sueño de la energía solar 24/7

Uno de los proyectos más llamativos lo lidera Masdar, en Emiratos Árabes Unidos: allí, el concepto de solar 24/7 está dejando de ser una aspiración para convertirse en una realidad económica.

La combinación de plantas solares a gran escala con sistemas masivos de almacenamiento en baterías está demostrando que es posible suministrar energía renovable de manera continua, incluso durante la noche. Es decir, a medida que el coste de las baterías se desploma, la energía solar 24/7 es una realidad. De hecho, en muchos lugares soleados pueden alcanzar al menos el 90 % de la generación solar constante durante los 365 días del año.

Este cambio marca un antes y un después en la transición energética: disponer de renovables gestionables nos acerca a un sistema eléctrico más limpio, estable y seguro.

Las baterías son un elemento revolucionario para la energía solar.

5. ¿Adiós al litio? Nuevas químicas en el horizonte

Mientras el litio sigue siendo el rey de las baterías, ya asoman nuevas tecnologías que podrían transformar el sector. La empresa CATL anunció recientemente el desarrollo de baterías de ion-sodio, que podrían ser hasta 90 % más baratas que las de ion-litio.

Aunque todavía están en fases iniciales, estas alternativas podrían reducir la dependencia de materias primas críticas, diversificar la cadena de suministro y continuar la senda descendente en costes.

6. ¿Y la temida escasez de metales?

En los últimos años, abundaron las voces que alertaban sobre una inminente escasez de metales para baterías debido al rápido crecimiento de la demanda. Sin embargo, la realidad ha sido otra: en lugar de una crisis de suministro, lo que hemos visto es un exceso de oferta.

Esto no significa que los riesgos hayan desaparecido; la concentración geográfica de la minería y la refinación de ciertos metales sigue siendo un desafío. Pero, por ahora, la industria ha demostrado una capacidad notable para adaptarse y expandir la producción.

7. Una industria en fase de madurez

La evolución de las baterías muestra claros signos de madurez industrial:

  • Producción a gran escala.
  • Estandarización tecnológica.
  • Reducción sostenida de costes.
  • Expansión global de proyectos de almacenamiento.

Estamos entrando en una fase en la que las baterías dejarán de ser una “tecnología cara y prometedora” para convertirse en un pilar central de los sistemas energéticos del siglo XXI.

Conclusión: un futuro eléctrico cada vez más cercano

La caída histórica de precios y el auge del almacenamiento energético nos sitúan ante una oportunidad única: integrar mucho más rápidamente energías renovables a gran escala, reducir nuestra dependencia de combustibles fósiles y avanzar hacia un modelo energético sostenible.

La historia de las baterías en esta última década es un ejemplo perfecto de cómo la innovación tecnológica, sumada a la inversión sostenida, puede transformar sectores enteros. La transición energética ya no es un sueño: gracias a las baterías, empieza a ser una realidad tangible.

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