Según el informe X-Change: Baterías, elaborado por el Rocky Mountain Institute y publicado recientemente, la demanda de baterías está creciendo exponencialmente, impulsada por un efecto dominó de su adopción que se extiende de un país a otro y de un sector a otro.
De seguir esta tendencia, este efecto dominó permitiría eliminar en un plazo breve cerca de la mitad de la demanda mundial de combustibles fósiles y contribuiría a reducir las emisiones del transporte y de la generación de energía eléctrica. Esta es la conclusión del informe. En este post, destaco seis de las claves del documento.
1. Las ventas crecen exponencialmente
Las ventas de baterías crecen exponencialmente. Durante los últimos treinta años, las ventas se han duplicado cada dos o tres años, con una tasa media de crecimiento del 33 %. En la última década, con el despegue de los coches eléctricos, se ha acercado al 40 %.

2. El coste sigue bajando mientras aumenta la calidad
A medida que han ido aumentando los volúmenes de ventas, los costes han caído en picado y la densidad energética, un parámetro clave para medir la calidad de una batería, también han crecido un año tras otro. En los últimos 30 años, el coste de las baterías ha descendido un espectacular 99 %, mientras que la densidad de las más potentes se ha multiplicado por cinco.
Como ocurre con muchas otras tecnologías, cuantas más baterías se instalan, más baratas resultan, lo que a su vez impulsa nuevas instalaciones, generando un círculo virtuoso. Por cada duplicación de la capacidad, el coste de las baterías se ha reducido un 19 %. Si a este descenso de los costes se añade un aumento de la densidad del 7 % por cada duplicación del despliegue, las baterías son la tecnología de energía limpia que más rápido mejora.

3. Creando un efecto dominó de las baterías
A medida que bajan los costes de las baterías y mejora su densidad energética, se abre una aplicación tras otra. Es lo que se puede denominar “el efecto dominó de las baterías”, la tecnología de las baterías llegó primero a la electrónica de consumo, luego a los vehículos de dos y tres ruedas, y después a los coches.
Ahora le siguen los camiones y el almacenamiento en grandes instalaciones fotovoltaicas. Para 2030, es probable que las baterías también ocupen cuota de mercado en el transporte marítimo y en la aviación.

4. Las previsiones van por detrás de la realidad
¿A qué velocidad seguirán creciendo y mejorando las baterías? La respuesta es corta: mucho más rápido de lo que se cree hoy en día. Cuando se trata del crecimiento de las tecnologías modulares, hay dos reglas generales: la primera es que las tecnologías que experimentan un rápido descenso de costes tienden a crecer exponencialmente; la segunda es que la mayoría de los analistas pasan por alto la primera.
Las baterías no han sido una excepción a esta regla, pues las previsiones de los expertos las han subestimado sistemáticamente. En los últimos años, muchas previsiones sobre baterías han proyectado un crecimiento lineal, pero las ventas reales siguen superando esas previsiones y, en consecuencia, los analistas siguen revisando al alza sus proyecciones un año tras otro.

5. Los impulsores del cambio se reforzarán
En la próxima década, las tecnologías que impulsan a las baterías se van a ver reforzadas sin la menor duda. Los costes siguen bajando, el apoyo político sigue aumentando y la competencia entre bloques económicos sigue impulsando una carrera tecnológica.
No es creíble un escenario de adopción lenta; solo parece que hay dos opciones: crecimiento rápido o crecimiento muy rápido. Es probable que la realidad se sitúe en algún punto entre los dos. Según las previsiones de Rocky Mountain Institute, en 2030 la densidad de las baterías más potentes se situará entre 600 y 800 Wh/kg, los costes bajarán a 30-50 euros por kWh y las ventas aumentarán a entre 6 y 8 TWh al año.

6. La eliminación progresiva de los combustibles fósiles está a la vuelta de la esquina
La mejor estrategia para eliminar rápidamente los combustibles fósiles es acelerar el despliegue de tecnologías que reduzcan su demanda. Las baterías están en vías de desplazar ~90 exajulios (1 EJ = 1018 J) de combustibles fósiles del transporte por carretera (que emiten 6 GtCO2/año) y de poner en peligro otros 25 EJ (o 1.7 GtCO2/año) del transporte marítimo y aéreo.
En el sector eléctrico, como las baterías sincronizan los ritmos naturales del sol y el viento con la demanda de electricidad, ayudan a permitir la reducción de otros 175 EJ de demanda de combustibles fósiles (o casi 15 GtCO2/año).

Las baterías están creciendo rápidamente, pero eso no es motivo para dormirse en los laureles. Las baterías han llegado hasta aquí gracias a los esfuerzos incansables de empresas, gobiernos, científicos y defensores del clima. Y tanto si la motivación es el abaratamiento de los precios, la ventaja geopolítica o el clima, es esencial acelerar esta rápida transición.
El informe completo que ha motivado este post se puede descargar aquí.











Gracias por el artículo, me ha parecido muy interesante. No sé si el estudio contempla alguna gráfica sobre el incremento de los residuos que generan las baterías al final de su vida útil. Saludos,