El Área de Material Eléctrico de C de Comunicación reunió en Madrid a diferentes expertos para analizar y debatir acerca de las oportunidades de negocios, riesgos y retos que enfrenta el sector del data center.
Los centros de datos avanzan hacia su consolidación como pilar de la economía digital. En España, la expansión de esta industria es incuestionable, pero su impulso definitivo está condicionado por desafíos estructurales que van más allá de lo tecnológico: desde el acceso competitivo a la energía hasta la reinvención de la cadena de valor y la necesidad de una regulación más ágil.
Todas estas cuestiones fueron abordadas durante la mesa redonda Industria de los Centros de Datos: oportunidades de negocio y nuevos retos para la cadena de valor organizada por este medio y celebrada el pasado 10 de julio en Madrid. Bajo la moderación de Lorenzo Tasso, director del Área de Material Eléctrico de C de Comunicación, se reunieron representantes de ABB, Gaestopas, Rittal, Vertiv, el Ayuntamiento de Madrid, ANESE, APPA Renovables, Walhalla Data Center, Quetta Data Centers, Escriche Consulting y Montajes Delsaz.
Una infraestructura estratégica que requiere más reconocimiento
Si algo generó consenso en el debate es la idea de que los centros de datos conforman una infraestructura estratégica. No obstante, y pese a la importancia que se desprende de esa afirmación, su reconocimiento parece ser prácticamente irrisorio.
Tal y como reflejó de manera tajante Fernando de Pablo, director de la Oficina Digital del Ayuntamiento de Madrid: “Los centros de datos son una infraestructura crítica y estratégica para el futuro digital de las ciudades”. Su relevancia es creciente en una Europa que aspira a la soberanía tecnológica, pero esta percepción, desafortunadamente, no siempre se traduce en políticas públicas proactivas.
Precisamente acerca de esta contradicción entre la relevancia económica y digital del sector y su escasa visibilidad institucional habló José Luis Herrero, CEO de Walhalla Data Center, quien señaló: “No estamos siendo percibidos como una industria en crecimiento, y eso es un problema que trasciende gobiernos o partidos. No se trata de sustituir consumo, sino de atraerlo”.
La situación de España, uno de los lugares con mayores potenciales de generación renovable de Europa, no parece estar aprovechándose del todo. Atendiendo a los precios finales de la energía, estos siguen sin ser competitivos para industrias intensivas en consumo como es la del data center.
El director de Comunicación y RR.II de APPA Renovables, Javier Alberto Muñoz, fue claro al respecto: “España es mucho más competitiva en fotovoltaica y eólica, pero no consigue bajar la factura eléctrica en el precio final. El precio de mercado en Francia y Alemania es más competitivo gracias a los incentivos y ayudas que aplican al consumo final. Nosotros tenemos más sol, pero una energía más cara”, zanjó.
El resultado, según Herrero, es que “nos llenamos la boca diciendo que tenemos renovables, pero el coste al consumidor no es competitivo. Y eso es uno de los grandes cuellos de botella que tenemos como país”.
El estatus de una industria electrointensiva
Durante la conversación grupal se expuso que los centros de datos aún no están reconocidos como industria electrointensiva. Esto es un hándicap, puesto que les impide beneficiarse de tarifas energéticas más competitivas o nutrirse de apoyos específicos que contribuyan a garantizar su viabilidad. Así, se puso sobre la mesa la urgencia de contar con un marco específico que los reconozca como tal.
Daniel Navarrete, director de RR.II. de ANESE destacó algunas herramientas favorecedoras, como el Sistema CAE. No obstante, pese a que los Certificados de Ahorro Energético (CAEs) pueden ser útiles, no llegan a aportar al mismo nivel que en otros sectores, siendo insuficiente frente a las necesidades reales que atraviesa el del data center. En palabras de Herrero (Walhalla Data Center), “el impacto que tendría ser reconocidos como industria electrointensiva sería mucho mayor que el que puedan tener los CAEs, que son una gota en el océano”.
Siguiendo el hilo, Carlos Fernández, director de Operaciones de Quetta Data Centers, recordó que “el 40 % del coste operativo de un centro de datos es la energía. Los CAEs pueden ayudar, pero su impacto real en nuestro sector es menor que en otros donde no se parte de una eficiencia tan alta”.

Avanzar hacia modelos energéticos más autónomos
Una de las ideas emergentes en el debate fue el creciente interés en modelos energéticos alternativos o más autónomos, incluso off-grid, que aumenten la resiliencia, el control de costes y la sostenibilidad de estas infraestructuras críticas, especialmente tras episodios como el apagón sufrido en abril de este 2025.
“Muchos centros resistieron gracias a sus sistemas redundantes; pero si el generador se queda sin combustible, te caes. ¿Está la administración contemplando modelos que garanticen esa resiliencia?”, expresó Markel González, director general de Gaestopas.
También se debatió sobre otras alternativas como el autoconsumo o el almacenamiento. Para Máximo Escriche, CEO de Escriche Consulting, “si España no tiene una red adecuada, deberíamos ser capaces de autoabastecernos. En Estados Unidos ya se está haciendo”.
Una velocidad administrativa que no acompaña
El desajuste entre la rapidez que exige el mercado y, por contra, la lentitud de los procesos administrativos, fue uno de los puntos que más repitieron los ponentes durante el debate. Desde el diseño, hasta la construcción, pasando por permisos y legalización, los plazos pueden alargarse demasiados meses e incluso años.
Así lo explicó Carlos Fernández (Quetta Data Centers): “Solo en diseño puedes emplear entre cuatro y seis meses, en gestión de permisos otros seis o más; y, luego, mínimo 18 meses para construir. La realidad técnica choca con los plazos regulatorios”.
Máximo Escriche (Escriche Consulting), fue aún más gráfico: “Pensamos como comunidades autónomas, no como país. Y eso nos impide avanzar. Hay regiones que lo están haciendo muy bien, pero otras no han entendido aún el tren que está pasando por delante”.

La distribución profesional no ha encontrado su lugar
La transformación de la cadena de valor fue otro de los puntos del día. En el ecosistema de los centros de datos, donde el cliente exige soluciones técnicas, soporte especializado y rapidez, la distribución profesional no ha logrado aún adaptarse. En palabras de Rubén García, Data Center Sales Director South Europe de Rittal, “el cliente acude al fabricante directamente cuando tiene una necesidad técnica porque quiere asegurar todo el proceso desde el origen”.
Jorge Lis, Segment Leader Data Center de ABB, fue contundente: “Los grandes contratistas sí están sabiendo cambiar, pero la distribución no está sabiendo encontrar su modelo de negocio en los centros de datos; debe aportar valor añadido o quedará fuera”.
En la misma línea, Markel González (Gaestopas), matizó: “Los distribuidores están tocando demasiados palos. Se han vuelto generalistas y eso les está haciendo perder la especialización. Y si no aportas valor, los pequeños eslabones de la cadena lo sufren”.
Un marco por construir
Como industria, el sector de los centros de datos está en plena expansión y avanza a pasos agigantados. Y, como país, España tiene ante sí una gran coyuntura, algo que se debe a diversos factores “como la ubicación geográfica extraordinaria (como puerta de enlace entre América, Europa y África), la magnífica red de conexión de telecomunicaciones intercontinental, la capacidad de producción de electricidad de energías renovables, la disponibilidad de suelo para la implantación de instalaciones de este tipo y por ser un mercado menos saturado que países europeos como Alemania, Reino Unido, Francia o Países Bajos”, detalló Lorenzo Tasso (C de Comunicación).
Las oportunidades están ahí, pero también los retos. La industria de los centros de datos necesita un marco normativo y energético que le permita crecer sin lastres. En palabras de Fernando de Pablo (Ayuntamiento de Madrid): “Tenemos el deber, como administración, de acompañar al sector”.
















