La distribución de material eléctrico prevé un futuro prometedor para la industria de la electromovilidad, cuyas ventas de puntos de recarga dependerán, entre otros aspectos, de la voluntad institucional y la capacidad de respuesta de la cadena de valor profesional. En este reportaje, conversamos con representantes de Grupo Noria, Electrofil Oeste, Grupo Electro Stocks y Sonepar.
El mercado de la movilidad eléctrica en España reafirma su expansión tras un 2025 al alza, impulsado por el aumento de matriculaciones y la demanda de puntos de recarga.
Y es que las matriculaciones de vehículos 100 % eléctricos (BEV) alcanzaron las 124.696 unidades en 2025, lo que supuso un incremento del 68,6 % respecto a 2024. Si se analiza únicamente el segmento de turismos, la cifra se situó en 104.227 unidades, con un incremento aún más acusado del 77,6 %, según el Anuario 2025-2026 de la Movilidad Eléctrica de AEDIVE.
A pesar de esta evolución positiva, el vehículo eléctrico puro sigue representando una cuota del 9 % del mercado total, un dato que contrasta con el contexto europeo, donde la media se fija en torno al 17,4 %.
Subvenciones y fiscalidad
Aunque las perspectivas entre los distribuidores de material eléctrico son optimistas, el sector aún precisa del apoyo institucional y de resolver retos estructurales ligados a la capacidad energética.
En este contexto, Álex Rojas, Product Manager de Eficiencia Energética de Grupo Noria, considera que los nuevos incentivos contemplados en el Plan Auto+ suponen un cambio vital al aplicarse en el momento de la compra del vehículo. Esta medida elimina una barrera básica para el consumidor, ya que reduce la carga burocrática que tradicionalmente ha ralentizado su adopción.
“No obstante, el verdadero desafío se encuentra en los puntos de alta demanda energética, donde las infraestructuras actuales no están preparadas para soportar el aumento de consumo previsto en los próximos años”, matiza.
El Plan Auto+ es el nuevo programa de ayudas directas para fomentar la compra de vehículos eléctricos y electrificados en 2026.
Sobre este punto, desde Electrofil subrayan la urgencia de consolidar los programas de ayudas directas a la adquisición de vehículos eléctricos, incorporando también el apoyo a la instalación de puntos de recarga en entornos públicos y privados. Por otro lado, ponen el foco en la necesidad de actualizar una normativa que, en algunos casos, ha quedado obsoleta y de reforzar los mecanismos de información y supervisión para velar por su correcto cumplimiento.
Magí Bonet, Product Manager de Movilidad Eléctrica de Grupo Electro Stocks, alude a otro elemento diferencial: la concienciación de los usuarios. Tal y como defiende, este cambio cultural debe combinarse con incentivos económicos para la compra de vehículos eléctricos y sus equipos de recarga asociados, así como con un mayor despliegue de la infraestructura de recarga pública y privada.
De igual modo, Alejandro Torrubia, director de Negocio de Renovables y Movilidad Eléctrica de Sonepar España, traslada que el Gobierno de España debe promover exenciones fiscales y programas de ayudas directas, como el Plan MOVES III o el Programa Auto+, para acercar la tasa de implantación del país a la media europea. “La gestión administrativa de estas subvenciones continúa siendo uno de los principales obstáculos al adquirir un vehículo eléctrico o un punto de recarga”, lamenta.
Formación y asesoramiento
El impulso de la movilidad eléctrica no depende únicamente de la evolución tecnológica o de los incentivos públicos, sino también del acompañamiento que reciben los profesionales encargados de su implementación. La formación, la asistencia y la disponibilidad de soluciones se erigen como pilares fundamentales para acelerar su despliegue efectivo.
Desde Grupo Noria, Alex remarca que la principal fórmula del distribuidor se basa en aportar valor añadido al instalador a través de la formación técnica de calidad, con jornadas y webinars constantes; un soporte técnico especializado, sustentado en un equipo preventa y posventa que acompaña al profesional en el diseño de la instalación y la resolución de incidencias; y la disponibilidad de stock, con el propósito de asegurar entregas inmediatas.
En el caso de Electrofil, la empresa apuesta por la formación y el asesoramiento a empresas instaladoras, la puesta en marcha de acciones comerciales concretas para salidas de stock, la presentación de últimas novedades del sector y una labor de prescripción orientada a ingenierías y organismos públicos sobre cualquier cuestión vinculada al ámbito de la movilidad eléctrica.
El despliegue real depende de tres claves: formación, asistencia y disponibilidad.
Por su parte, Magí habla de la relevancia de contar con un porfolio sólido respaldado por fabricantes de referencia que diseñan y producen equipos de recarga de calidad contrastada y reconocida. “A los distribuidores nos corresponde potenciar el desarrollo de la movilidad eléctrica ofreciendo la mejor consultaría a nuestros clientes y la disponibilidad de producto necesaria”, añade.
En última instancia, Alejandro pone en valor la especialización como eje estratégico de Sonepar: “Desde que empezamos a trabajar en la distribución de puntos de recarga para vehículos eléctricos, hemos intentado transmitir el conocimiento y todas las herramientas al mercado, con formaciones junto a nuestros principales fabricantes y a asociaciones dedicadas en exclusiva a esta industria”.
La electromovilidad avanza: ¿Hacia dónde vamos?
No hay duda de que el sector de la movilidad eléctrica se encuentra en una fase de transformación acelerada, en la que la tecnología, la energía y los nuevos hábitos de consumo convergen hacia un modelo más integrado y eficiente. Por este motivo, Álex sostiene que el mercado progresa con claridad hacia la gestión inteligente de la energía, donde el punto de recarga se integra dentro del hogar conectado y de los sistemas de control.
A su vez, identifica un nicho destacado en el corto plazo para Grupo Noria: las pequeñas y medianas empresas que renuevan sus flotas. “En un gran porcentaje, este nuevo parque automovilístico será híbrido o eléctrico. Un rol esencial lo tendrá la carga bidireccional, que utiliza el vehículo eléctrico como batería de respaldo para el edificio y que puede suponer el próximo gran salto tecnológico”, reflexiona.
La convergencia entre la movilidad eléctrica y el hogar conectado marcará el futuro del sector.
En consonancia, desde Electrofil explican que la evolución de la industria estará directamente ligada al crecimiento de las ventas de vehículos eléctricos puros (BEV) e híbridos enchufables (PHEV). La compañía insiste en la importancia de no solo ampliar la red de recarga, sino de garantizar su operatividad, mantenimiento y mejora continua.
Magí, de Grupo Electro Stocks, hace referencia al papel creciente de los fabricantes de vehículos eléctricos, que amplían su oferta con precios cada vez más competitivos: “Este avance puede generar un incremento de la demanda si, además, se acompaña de los incentivos adecuados y va de la mano del mercado de la generación fotovoltaica”.
Como broche final, Alejandro observa un fuerte crecimiento en los entornos terciarios, -como centros logísticos, supermercados o áreas comerciales-, y en la recarga pública, con especial protagonismo del segmento en corriente continua.
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