Tanto AFME como AECIM y AEDIVE reconocen el acuerdo alcanzado entre la UE e India por su carácter estratégico y estructural.
La Unión Europea (UE) y la India han concluido las negociaciones sobre un acuerdo de libre comercio histórico para reforzar los vínculos económicos y políticos en un contexto de crecientes tensiones y retos mundiales. Ambas potencias comenzaron las gestiones en 2007 y, tras la suspensión de las conversaciones en 2013 y su reanudación en 2022, la última ronda formal tuvo lugar en octubre de 2025.
Pese a que la UE y la India ya comercian con bienes y servicios por valor de más de 180.000 millones de euros al año, este trato prevé duplicar las exportaciones de mercancías de Europa a la India hasta 2032 a raíz de la eliminación o la reducción de aranceles por un valor equivalente al 96,6 %, creando una zona comercial conjunta de 2.000 millones de personas.
Desde la Asociación de Fabricantes de Material Eléctrico (AFME) valoran positivamente el esfuerzo que está llevando a cabo la Unión Europea para llegar a acuerdos que potencien el libre comercio, en contraposición con otras tendencias que van en dirección opuesta.
“En la actualidad, las exportaciones de nuestro sector a la India representan menos del 1 % del total. Las futuras reducciones arancelarias podrían contribuir a incrementar esta cuota en los próximos años, pero no hay que olvidar que la India cuenta con una potente industria local y mantiene ciertas barreras técnicas, como la certificación obligatoria, que hacen que sea un mercado con un cierto nivel de complicación. En cuanto a las importaciones, la presencia de productos de origen indio en nuestro país sigue siendo limitada, aunque su evolución futura deberá ser objeto de seguimiento”, expone Álex Burgalés, secretario general de AFME.
Reacción de AECIM y AEDIVE al acuerdo entre UE e India
En esta línea, Luis Collado, presidente de la Asociación de Empresas del Metal (AECIM), asegura que no se trata solo de un acuerdo comercial, sino de un marco que fortalece las relaciones industriales, técnicas y profesionales entre ambas economías. Y es que India conforma un mercado en crecimiento, con oportunidades relevantes para las empresas europeas, sobre todo para aquellas con capacidad exportadora y alto valor añadido.
“En el sector del material eléctrico, el impacto será favorable para los fabricantes y las compañías tecnológicas por la eliminación o reducción de las barreras arancelarias. La distribución se verá afectada de forma indirecta, mientras que los servicios profesionales vinculados a la internacionalización adquirirán un mayor protagonismo”, traslada, y continúa: “También la industria del metal puede beneficiarse al tratarse de un ámbito tradicionalmente exportador, si bien habrá que gestionar con rigor aspectos como los requisitos medioambientales y el impacto del carbono en materiales como el acero o el aluminio”.
Por su parte, Arturo Pérez de Lucia, director general de la Asociación Empresarial de Movilidad Eléctrica (AEDIVE), explica que la mayoría de las ventas en India siguen estando dominadas por vehículos muy asequibles producidos de forma local. Sin embargo, la posición de los coches eléctricos europeos podría volverse más competitiva gracias a la reducción escalonada de aranceles.
“La principal ventaja recaerá en los fabricantes indios, que podrían beneficiarse de una mayor transferencia tecnológica y cadenas de suministro integradas con empresas europeas, así como de un mejor acceso al mercado comunitario, lo que impulsaría la producción y el empleo. De igual modo, el acuerdo podría incentivar a fabricantes europeos a valorar a la India como una plataforma de producción o ensamblaje con fines de exportación regional”, finaliza.
















