De izq. a derecha: Jesús Román (moderador, FENIE); Elena García (MINTUR); María del Carmen Díaz (INSTT); Héctor Martín (Schneider Electric); y Enrique del Valle (Del Valle Aguayo y FENIE).
La actualización del Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión (REBT), que se encuentra actualmente en fase de tramitación, permitirá que la normativa se adapte a los avances en materia de seguridad surgidos en los últimos años a raíz del proceso de electrificación y descarbonización de la economía y la sociedad.
Los cambios más reseñables están relacionados con el despliegue del autoconsumo, el almacenamiento y el establecimiento de mayores requisitos de seguimiento periódico en determinadas tipologías de instalaciones.
Así quedó ayer de manifiesto en la jornada “Liderando la transición energética desde la instalación”. El evento, organizado por FENIE, contó con la participación del Ministerio de Industria y Turismo (MINTUR); el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO); el Ministerio de Economía, Comercio y Empresa (MINECO); el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE); el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSTT); la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC); y representantes políticos de PSOE, PP, Vox, Podemos y Sumar.
Durante la primera mesa redonda “Prevención y electrificación: la base de un desarrollo seguro y conectado con la sociedad”, el debate puso de manifiesto una premisa fundamental: la seguridad conforma la base sobre la que construir la transición energética del país.
Tal y como explicó Elena García, jefa de servicio de Electricidad y Máquinas del MINTUR, la evolución tecnológica y el autoconsumo han propiciado la modificación normativa del REBT, que aborda distintas partes del articulado y varias instrucciones técnicas complementarias (ITC). Algunos aspectos destacados son:
En concreto, se ha determinado que las instalaciones que presentan un mayor nivel de riesgo deberán contar con un contrato de mantenimiento obligatorio de carácter anual. De esta forma, las instalaciones sujetas a inspección periódica tendrán que disponer de dicho documento, además de ciertos locales de pública concurrencia especificados en el Índice 1 del borrador. Por ejemplo:
“El contrato de mantenimiento va a mejorar el estado del parque de instalaciones a nivel nacional”.
Elena García, jefa de servicio de Electricidad y Máquinas del MINTUR.
Para Enrique del Valle, gerente de la empresa Del Valle Aguayo y presidente de la Comisión Permanente de Industria y Energía de FENIE, la actualización del REBT sitúa a España a la vanguardia en seguridad y eficiencia de las instalaciones. Con este objetivo, la federación ya trabaja en la preparación de distintos modelos de contrato de mantenimiento que se presentarán al MINTUR y que serán claros, competitivos y alineados con la regulación.
“Hay que avanzar hacia una electrificación basada en tecnologías renovables y un mantenimiento preventivo”.
Enrique del Valle, gerente de la empresa Del Valle Aguayo.
En esta línea, María del Carmen Díaz, técnica de Prevención de Riesgos Laborales y experta del Centro Nacional de Nuevas Tecnologías (CNTT), perteneciente al INSST, aseveró que la implementación del contrato de mantenimiento obligatorio elevará los estándares de seguridad y, por consiguiente, la salud de los trabajadores.
“El mantenimiento no debe verse como una obligación técnica o legal, sino como una herramienta estratégica de las compañías para evitar fallos y reducir accidentes. De igual modo, supone una oportunidad clave para incorporar exigencias en materia de Prevención de Riesgos Laborales (PRL)“, manifestó.
“El mantenimiento disminuye la probabilidad de que se produzcan accidentes eléctricos al detectar fallos de forma temprana”.
María del Carmen Díaz, técnica de PRL y experta del CNTT.
En cuanto a la perspectiva del fabricante, Héctor Martín, Technical Sales Engineer de Schneider Electric, defendió que la seguridad depende de un amplio ecosistema en el que la normativa define cómo diseñar y qué prestaciones deben reunir los equipos para conseguir instalaciones eléctricas más fiables y estables.
“Si queremos ayudar a los instaladores, tenemos que diseñar productos que puedan ser fácilmente intervenidos, es decir, que los componentes sean accesibles, que el montaje sea sencillo y que no haya que utilizar herramientas especiales. Otros factores determinantes son la formación, el acompañamiento continuo y el soporte técnico”, declaró.
Aunque la aprobación definitiva de la actualización del REBT se prevé para finales de este año o principios de 2027, es evidente que el sector avanza con paso firme gracias a la cohesión de todos los actores implicados. En este nuevo escenario, la seguridad y el mantenimiento preventivo continuarán consolidándose como pilares de suma relevancia.
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