Inicio / Opinión / Tomás Simón / Rankings 2025 / En una empresa, el contrato psicológico se rompe antes que el físico
el contrato psicológico se rompe antes que el físico

En una empresa, el contrato psicológico se rompe antes que el físico

Por Tomás Simón

En mi reunión habitual con mi amigo “el empresario”, me plantea un problema muy común en casi todas las empresas, que es la huida de personal talentoso. Resulta que se ha marchado uno de sus mejores vendedores a la competencia y le ha hecho “pupa” no solamente en lo profesional, sino también en lo personal, ya que llevaba 25 años con él.

“Tomás, ¿cómo puedo evitar que las personas que tengo en la empresa no se marchen o, al menos, que sea consciente de ello y sea por cuestiones que yo no pueda atender?”, me pregunta. Querido amigo, estamos tocando uno de los temas más importantes y actuales en las compañías.

Para que los empleados se queden en las empresas, no se trata solo de que tengan un salario digno y beneficios sociales. Considero que es más importante la creación de un buen clima laboral, que haya un reconocimiento a la labor realizada y que sean respetados.

Escuchar a los trabajadores, clave para cuidar el contrato psicológico

Cuando alguien talentoso se va de una empresa, se pierde en conocimiento, cultura y competitividad. No es baladí.

Ya sé que no es tu caso, pero hay empresas que tienen una alta rotación de personal. Además del alto coste que supone, pues hay que formar a un nuevo empleado hasta que sea productivo, tienes que darte cuenta de que hay que cambiar la forma de liderar.

Por favor, los empleadores debéis apostar por escuchar a los empleados más de lo que lo hacéis para evitar estas importantes huidas. Ten en cuenta que “escuchar, de verdad” (no de pintoneo) es una ventaja competitiva.

De igual modo, en la mayoría de las ocasiones se huye del jefe y no de la empresa. Lo veo a diario en mi labor de headhunter. Los profesionales se cansan de jefes autoritarios o de jefes celosos, profesionalmente hablando, y acuden a otros proyectos que les ilusionen.

La experiencia me ha enseñado que, cuando decides marcharte de una empresa, es porque no hay más que aportar y ya no hay más que pueda cambiar. Y lo realmente curioso es que casi siempre lo que viene después es mejor, porque cada cambio es un aprendizaje y nos demuestra que quedarnos en la empresa anterior habría sido un error.

Fidelizar al talento

La vida, al final, te saca de donde no quieres estar y nadie quiere estar donde no le quieren. Ya no se necesitan jefes, sino líderes que inspiren. Ya no hay que retener el talento, sino que hay que fidelizarlo.

Por todo lo anterior, soy partidario de crear dentro de las empresas un departamento de Recursos Humanos llamado “Escucha y Comunicación”. Desde éste, se hablará habitualmente con los empleados durante la estancia en la empresa y no se limitará a realizar la “entrevista de salida” para averiguar por qué se va la persona o intentar retenerla.

He conocido a directivos que les da igual que se marchen las personas si la cuenta de resultados no se ve afectada y no se preocupan por mejorar la empresa. Cuando todo el mundo está resignado, se soluciona con líderes presentes, cultura de compañía saludable y conversaciones de verdad.

¡Que seáis buenos!

Notificar nuevos comentarios
Notificar
guest
0 Comentarios
Comentarios en línea
Ver todos los comentarios
Scroll al inicio