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Las apariencias engañan

Con este título quiero hacer una reflexión sobre cómo identificar a las personas que dicen trabajar mucho y además están ocupadas permanentemente, sin estarlo. Son los profesionales del escaqueo, que se venden muy bien y que aparentan estar muy activas; perfiles que, además, tras las apariencias, coinciden siempre que son también los más “pelotas” de sus jefes.

Vivimos en un mundo donde le concedemos mucha importancia a las “apariencias” y lo hemos convertido en normalidad. Cada vez es más habitual encontrarse con este tipo de personas, que saben venderse mejor que otros que, en realidad, son mucho más productivos. Y nos olvidamos del dicho popular de que “las apariencias engañan”.

El profesional del escaqueo trata de reclamar siempre la atención del jefe.

Presentan en general todos ellos las mismas formas de proceder: contestan a los e-mails sin mirar lo que se les solicita, con mucha rapidez para mostrar eficacia, pero sin aportar ninguna solución a lo demandado en el correo. Cuando el asunto vuelve a surgir por estar pendiente de resolver, actúan como si fuera la primera noticia que tienen y te dicen aquello de “¡déjame que lo mire!”, “¡investigo!”, y así pueden proseguir y procrastinar hasta el año siguiente.

Eso sí, en sus mensajes hay muchos agradecimientos (sobre todo, si contestan al jefe) y mucha efusividad, pero respuestas, nada claras, y soluciones, pocas.

Son personas que no acaban nunca sus tareas ellos mismos y deben terminarlas los compañeros eficientes que tienen al lado. Estos son los que lo sufren en silencio. Nunca piensan que ellos son un problema, porque los que están frustrados son los colegas en la empresa que les sacan las castañas del fuego.

Supongo que os suena a todos este tipo de personajes, que todos hemos tenido al lado en alguna ocasión.

¿Por qué sus superiores no se dan cuenta de esto? ¿Cómo se solucionan estas situaciones?

Las prácticas de escaqueo se agravan con el teletrabajo

En mi opinión, son los managers los que se deben darse cuenta de estas situaciones y cortarlas de raíz. Deben estar atentos a los trabajos y tareas que de verdad desarrollan cada uno de sus colaboradores y premiar o penalizar estas conductas.

Pienso que, cuando se trata de cambiar la cultura de la Organización, el esfuerzo de unos no es suficiente. Debe proceder desde la Dirección y trabajar desde dentro hacia afuera; el camino es fomentar en gran medida la comunicación con los jefes para sacar a flote el trabajo oculto y que se les vea el plumero a estos personajes.

Decálogo para reconocer la conducta de un “pelota”.

Este comportamiento de los “escaqueadores natos” se agrava con el teletrabajo , generalizado debido a la pandemia, porque necesitan evidenciar que están activos y produciendo de manera permanente. Por eso contestan de inmediato a los requerimientos de los jefes o responsables, pero no tan rápido a los de los compañeros. Ofrecen así una falsa imagen de presencialidad “online”.

Espero que con lo expuesto en este texto os permita desenmascarar a estas personas que tanto daño hacen a los compañeros, y que también contaminan el ambiente en las empresas.

¡¡Que seáis buenos!!

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