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La comunicación telefónica o ¡cómo hemos cambiado!

Por Tomás Simón

No hace mucho tiempo un amigo me contaba que estaba un poco preocupado porque en su empresa los teléfonos sonaban menos, es decir, habían disminuido las llamadas de los clientes. Y por eso estaba intentando que los comerciales internos incrementaran esas llamadas a la clientela para contrarrestar esa ausencia de comunicación telefónica. Y he dicho “estaba intentando” porque es así, porque no lo estaba consiguiendo al 100%.

¡Ah amigo!, con la Generación Muda hemos topado

Sí, sí; la generación que tiene pavor a hablar por teléfono, la generación a la que le faltan habilidades sociales para mantener una conversación telefónica y no digamos el contacto cara a cara; la generación que no valora lo enriquecedor que puede ser un diálogo entre dos personas, la generación que no se está dando cuenta de la falta de personalidad que les está creando el móvil, además de la necesidad de ser reconocidos socialmente o, lo que es lo mismo, la búsqueda de “likes”.

Es la generación, sin embargo, que puede invertir horas y horas mirando el teléfono móvil. En definitiva, es la generación que en el siglo XXI tiene adicción al móvil, pero que le produce un rechazo tremendo el mantener una conversación telefónica.

¡Cuidado!, que esto se contagia, es decir, que ya también en los no tan jóvenes se está haciendo común, desgraciadamente, en mi opinión.

La incomodidad de la llamada telefónica.
Para muchas personas, mantener una conversación telefónica es incómodo.

La incomodidad de la llamada telefónica

La llamada telefónica se está convirtiendo, cada día más, en una actividad incómoda y frustrante (otro amigo solía decir, de broma claro, “encima me llaman los clientes a pasar pedidos”). Cuando hace no tanto tiempo se esperaba con deseo esa llamada y daba alegría hablar con los demás. “El mundo al revés Tomás”, me decía siempre Marcelino Navarro (de la compañía Prysmian).

Según señalan los psicólogos, esto se produce porque en la actualidad las llamadas telefónicas se perciben como una interrupción que, además, nos va a requerir una respuesta inmediata, lo que nos incomoda sobremanera, amén de que no sabemos su duración. Es mejor que lo hagan por escrito y así podremos pensar la respuesta.

En definitiva, la generación muda y algunos más piensan que una llamada de teléfono es perder el tiempo, pero no lo es mirar el móvil de modo permanente.

Para muchas personas hacer una llamada de teléfono no es útil, pero sí lo es mirar el smartphone de manera permanente.
Pasamos demasiadas veces al día mirando el móvil.

¿No será que este tipo de personas se están haciendo introvertidas (de tanto interactuar con el móvil) y eso origina que se sientan incómodas con las llamadas de teléfono? Porque están acostumbradas a ver y observar la pantalla, mientras que en la llamada no pueden ver al interlocutor, de ahí que prefieran la comunicación escrita a la verbal.

Uso y abuso del teléfono móvil

Con todo esto no quiero demonizar otras vías de comunicación como el correo electrónico ni el whatsapp, ni mucho menos; lo que quiero decir es que debemos hacer “uso” y “no abuso” de estos medios de comunicarnos.

Este tipo de comunicación nos permite ser rápidos y elegir el momento, redactar bien nuestra respuesta, comprobar que queda claro lo que queremos decire, incluso, decir cosas que no nos atreveríamos a decir en una conversación telefónica.

¿Cómo decía la canción de Presuntos Implicados?

¡Ah! ¡Cómo hemos cambiado!
Qué lejos ha quedado
aquella amistad.

¡Ah! ¡Qué nos ha pasado!
Cómo hemos olvidado
aquella amistad.

Así como el viento lo abandona todo al paso
así con el tiempo todo es abandonado.

¡¡Que seáis buenos!!

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José Vicente
José Vicente
01/07/2019 21:47

Qué razón tienes, Tomás!!

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