Dicen que es de bien nacido ser agradecido y no encuentro mejor manera de estrenar esta columna que dando las gracias.
Gracias por la bienvenida al área de Material Eléctrico y, sobre todo, gracias por el equipo que me he encontrado al llegar. No aterrizo en terreno virgen. Llego a un área que ya es referente para fabricantes, distribuidores e instaladores.
Me estreno con grandes retos, aunque quizá no tantos como los que afronta hoy el sector. La electrificación se ha convertido en la palabra fetiche.
Y qué mejor forma de tomarle el pulso que acudiendo a Light + Building en Frankfurt.
La “maldición” que acompaña a Light + Building
La edición de 2026 volvió a demostrar que esta feria es al mismo tiempo un espejo del sector y un termómetro de sus altibajos. También confirmó algo que empieza a parecer tradición: la curiosa “maldición” que parece acompañarla.
Cada edición llega marcada por algún contratiempo. Este año no fue diferente.
La tensión geopolítica entre EE. UU. e Irán afectó al tráfico aéreo en Oriente Medio. Algunos hubs clave sufrieron interrupciones, especialmente Dubái. A ello, se sumó otra huelga de Lufthansa que complicó los desplazamientos en la recta final de la feria.
Aun así, entre el 8 y el 13 de marzo, 1.927 expositores de 49 países presentaron sus soluciones en Frankfurt. Iluminación inteligente. Interfaces multifuncionales. Inteligencia artificial aplicada a la gestión energética. Electrificación de edificios. Conectividad digital. Movilidad eléctrica.
Hubo innovación, sí. Pero también repetición.
Algunos pabellones brillaron. En otros, la sensación era de déjà vu. Más de un fabricante lo comentaba en voz baja: “Siempre vemos lo mismo”. “Esperábamos más”.
Al escondite con la innovación
El verdadero tema de conversación no fue la electrificación. Fue la innovación. O, mejor dicho, su ausencia visible en algunos casos.
Muchos reconocen una realidad incómoda: las verdaderas innovaciones no siempre llegan a la feria. Se guardan. Se presentan parcialmente. El miedo a la copia sigue muy presente. Una paradoja: se acude a una feria para mostrar y se acaba escondiendo.
Ahí aparece otra escena habitual. Fotos prohibidas. Catálogos vigilados. Expositores atentos a visitantes que podrían replicar sus productos.
Sin embargo, Light + Building sigue siendo necesaria.
Porque reúne a fabricantes, instaladores, arquitectos, interioristas y distribuidores. Porque durante seis días el sector eléctrico mundial se mira en el mismo espejo.
El claim de esta edición: Be Electrified. La electrificación es real. También lo es la digitalización del edificio y la convergencia entre energía, datos y diseño.
Pero la electrificación no puede quedarse en un eslogan. Necesita innovación real.
Porque innovar implica riesgo. No hacerlo, condena a la irrelevancia.
Y ese es, quizá, el verdadero desafío que Light + Building deja sobre la mesa para seguir aportando valor en próximas ediciones. Ser mucho más que el escaparate donde la industria no solo enseña lo que vende hoy, sino también lo que se atreve a construir mañana.








