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La fiebre del autoconsumo

Por Miguel Ángel Jiménez

Coloma es un topónimo de EEUU que evoca nada, o casi nada, al lector común. Pero es famoso por ser el lugar donde se descubrió oro un lejano 24 de enero de 1848 en California (en el Condado de El Dorado, precisamente). Es lo que se dio en llamar la “fiebre del oro”, que tan bien supo retratar Charles Chaplin en el cine, y que ha sido tema de novelas, filmes y otras obras de ficción. Pues bien, parece que ahora en España estamos viviendo otra fiebre o efervescencia, la del autoconsumo.

Todos los indicadores así lo avalan. Con un incremento de la potencia del 85 % respecto al año anterior, en 2021 se instalaron 1.151 MW de potencia en instalaciones de autoconsumo, según datos de APPA. Y la tendencia continúa en el primer tramo de 2022. El factor principal que está detrás de este fenómeno es la subida exponencial del precio de la electricidad.

El autoconsumo está registrando una demanda que crece de manera constante.

La reciente celebración de la feria Genera 2022, a mediados de junio, ha puesto de manifiesto esta ola desatada. El mayor crecimiento de expositores se ha producido en el ámbito de la solar fotovoltaica, con un aumento del 70,5 %. Y, además, tres cuartas parte de la oferta del certamen estaban dedicadas a tecnologías y soluciones fotovoltaicas.

El que suscribe pudo comprobar cómo representantes de varios fabricantes, asiáticos principalmente, están dispuestos a entrar en nuestro mercado, sobre todo a través de alianzas con distribuidores especialistas o mayoristas. En suma, firmas de otros países acuden al rico caladero español dadas las oportunidades de negocio que han detectado.

Y los grandes operadores maniobran también para que el negocio del autoconsumo se canalice a través de sus redes (aspecto comentado también en otro post). Incluso ha surgido un comparador online de instalaciones fotovoltaicas, una especie de Rastreator.

La distribución profesional debe ser protagonista

Por otro lado, en los diversos foros empresariales a los que he tenido la oportunidad de asistir en las últimas semanas, se destaca que el mercado fotovoltaico está suponiendo una de las principales palancas de negocio, sino la mayor, para numerosas empresas de distribución de material eléctrico.

En la coyuntura actual, el canal de distribución adquiere un rol muy importante para llevar estas tecnologías a sus clientes, los instaladores. Así, la mayor parte del colectivo ha adoptado un papel muy activo para copar una parte de este negocio y ser un referente para sus clientes.

Ejemplos de esta actitud hay varios. Grupo Noria, Saltoki, Amara nZero, Grudilec y GES han entrado a formar parte de UNEF, asociación que representa más del 90 % de la actividad del sector en España. Todos estos grupos y firmas han conformado una amplia oferta de estas soluciones. Otros nombres, como Aúna Distribución y Grupo Elektra, han firmado acuerdos con fabricantes foráneos para comercializar sus inversores y productos solares. Por citar algunos.

El asesoramiento y soporte técnico en este ámbito son fundamentales, pues se trata de un campo nuevo para muchos profesionales de la instalación, que necesitan de acompañamiento y formación intensa en estos sistemas.

También es preciso realizar inversiones de millones de euros en stock de productos; desde paneles solares, inversores, baterías y otros equipamientos necesarios para cubrir de manera eficaz esta demanda, ahora en ascenso. No hay que olvidar que también vivimos un periodo de problemas graves en la cadena de suministro, sobre todo desde China, con una tensión inflacionista en metales y otras materias primas.

Imagen de Genera 2022, ejemplo del interés por el autoconsumo.
Instantánea de Genera 2022, que registró una afluencia por encima de los 25.000 visitantes. Ejemplo del creciente interés por el autoconsumo.

Los detractores del autoconsumo, ahora defensores a ultranza

En este escenario, no deja de ser chocante que las compañías eléctricas tradicionales se hayan convertido en adalides del autoconsumo. Aquellas entidades, que hace una década hicieron campaña pública contra el autoconsumo porque “perjudicaba al resto de consumidores y clientes” (el impuesto al sol), y que disuadió con argumentos falaces a muchos usuarios y empresas, han devenido hoy en embajadores de la energía solar. Mejor si lleva el apelativo de Smart, que lo embellece todo.

Es más, según un estudio que impulsa la firma Solarwatt, el 65 % de los interesados en instalar fotovoltaica se informa a través de las eléctricas; este informe analiza la evolución del autoconsumo en viviendas residenciales. Resumiendo, los que antes desinformaban son ahora los principales transmisores de información sobre el autoconsumo y las bondades de la fotovoltaica.

Una de las consecuencias es que las compañías energéticas tradicionales están acaparando una tajada muy importante del pastel. Iberdrola, según sus datos, ya gestiona el 40 % del autoconsumo fotovoltaico en España; es decir, está aprovechando muy eficazmente el boom actual que se está viviendo. Además, espera triplicar su número de clientes a finales de 2022, hasta alcanzar los 175.000 usuarios.

Pero, además, el sector adolece de una elevada falta de personal cualificado, lo que da como resultado un terreno abonado para oportunistas. Profesionales, asociaciones y empresas distribuidoras se están topando en estos tiempos con casos de malas praxis; instalaciones que a los pocos meses presentan defectos en eficiencia, conexiones y otros elementos. Por fortuna, no es lo que más abunda. Es un tema que abordaré más adelante en un futuro post.

Que tengáis una feliz semana.

PD: El periodista Antonio Barrero F. hace un diagnóstico certero de este cambio de posiciones de las eléctricas en un reciente artículo, que recomiendo vivamente a todos los interesados.

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