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Las palabras se quedan cortas

Hay momentos y situaciones donde las palabras no sirven, solo son un palidísimo reflejo de lo que ocurre, de lo que uno siente, de lo que uno ve. No se puede añadir nada a lo que vemos en los informativos y leemos en los periódicos: la crisis generada por la expansión del maldito Coronavirus
–que encima parece que tiene nombre de inofensivo programa informático o protocolo de comunicación, COVID-19– no tiene precedentes y sus efectos y consecuencias son abrumadoras y difíciles de calibrar. Entramos en territorio desconocido.

En una primera reflexión, no hay palabras para agradecer, como se merecen, a los profesionales de distintos sectores que batallan en la primera línea de esta guerra, en demasiadas ocasiones con escasos medios de protección: médicos, enfermeros y resto de trabajadores sanitarios; empleados de residencias y centros de mayores; transportistas, operadores logísticos y repartidores de mercancías; operarios de supermercados y tiendas de alimentación; fuerzas de seguridad del Estado (Policía Nacional, Guardia Civil y resto de cuerpos); las distintas unidades del Ejército; farmacéuticos; y trabajadores del campo y del sector ganadero, entre otros muchos.

El suministro eléctrico, servicio básico

Pero también las palabras se quedan cortas en este post para agradecer de manera especial la labor de todas las empresas, instaladores y profesionales del sector de material eléctrico y telecomunicaciones que atienden y se esfuerzan para que los suministros de los servicios esenciales se mantengan en perfecto estado (redes eléctricas, subestaciones, centros de transformación, nodos y antenas de comunicación, etc.); también muchas veces con pocos recursos de seguridad (como han denunciado entidades como FEGiCAT o ASINEM, por ejemplo).

La electricidad se ha convertido en el siglo XXI en el fluido esencial sin el cual no es posible el resto de tecnologías, el funcionamiento de industrias, las comunicaciones de todo tipo, el confort de los hogares, hasta la nube del ciberespacio. La cadena de valor compuesta por fabricantes de equipos, canal de la distribución profesional y empresas instaladoras forma parte de ese cordón umbilical que hace que todo esté funcionando; siguen operando porque su actividad está vinculada a estos servicios esenciales.

El suministro eléctrico es un servicio esencial para que todo tipo de industriales y edificios funcionen. Palabras de agradecimiento para todos los trabajadores relacionados.
El suministro eléctrico es un servicio esencial que permite que hogares, industrias y comunicaciones puedan funcionar.

Además, se suceden iniciativas de todo tipo para colaborar en esta situación de emergencia: empleados de algunos fabricantes del sector que se vuelcan en producir boquillas para respiradores, mascarillas o gafas protectoras, aprovechando los equipos de impresión 3D de sus centros; empresas que dan prioridad en sus entregas a los centros sanitarios; suministros gratuitos a los hospitales de campaña, etc., etc.

Por ello, la vocación y el servicio, que parecían a veces palabras vacías, ahora les encuentro el significado cuando veo a tantísima gente realizando enormes esfuerzos, con riesgo de su salud y de sus vidas, para cumplir con su deber en todos estos ámbitos citados.

Esta situación es temporal

Es necesario transmitir un mensaje, aunque sea débil, de esperanza: y es que esta situación es temporal; la actividad cotidiana de un país, de gran parte del mundo, se ha detenido porque es la mejor forma de luchar y frenar el avance del Coronavirus. Y llegará más pronto que tarde el clima de normalidad. Pero hay cosas que no se pueden consentir, como es que la cadena de pagos se quiebre.

Y aquí la primera responsabilidad recae en las instituciones públicas. En este sentido, la Plataforma Multisectorial contra la Morosidad (PMcM) ha instado a las Administraciones públicas a que paguen las facturas del mes en curso y las pendientes de pago, ya que con ello las empresas tendrían alrededor de 14.000 millones de euros de liquidez, sin tener que recurrir a préstamos u otros medios de financiación. Las líneas de crédito y avales están muy bien ante este frenazo de la actividad, pero no hay nada mejor que el pago en plazo cuando ello es posible y no hay excusas.

Asimismo, hacemos un llamamiento  a los grandes contratistas y corporaciones de postín, que suelen ser los peores pagadores, normalmente a sus subcontratistas –que suelen ser pymes y micropymes, como sucede en el sector eléctrico–. Así lo ha consignado la PMcM en su último informe: el 60 % de empresas encuestadas indica que el tipo de cliente que más tarda en pagarles son las grandes compañías (las que tienen una facturación superior a 50 millones de euros).

Todos estamos sufriendo en esta situación, pero en el caso de impagos y aplazamientos excesivos los peor parados suelen ser las organizaciones más pequeñas. Eso también es responsabilidad en este periodo de grave crisis.

La información también es necesaria

Los bulos y rumores falsos son muy perjudiciales para la sociedad. Cuidado con las palabras que se utilizan.
Los bulos y rumores falsos también se expanden de manera muy dañina.

Finalmente, en esta situación de emergencia global se ha revelado que la información útil y honesta también es necesaria. El estado de confinamiento en las casas de una gran mayoría de la sociedad hace que los datos contrastados y la información de servicio sean un sostén de la comunidad, un apoyo para los ciudadanos, aunque a veces las noticias sean desalentadoras. No hay que prestar atención a los bulos, rumores y medias verdades que se propagan tan rápido como el virus y son también dañinos para el ánimo y la salud mental de muchos; esa es la cara oscura de las redes sociales.

En C de Comunicación, y Cuadernos de Material Eléctrico, también estamos trabajando para que los profesionales del sector estén bien informados; y si además podemos contribuir con nuestras informaciones a crear cadenas solidarias, mejor. Agradecemos la atención de todos nuestros lectores y el apoyo de empresas y organizaciones, sin ellos –y no es un tópico– esto no sería posible.

Un abrazo cálido para todos los que nos siguen. Estamos aquí y les acompañamos.

Este virus lo paramos unidos. Quédate en casa
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Stephan
Stephan
01/04/2020 14:00

Dejar un mensaje aunque sea pequeño de esperanza es lo que hay que trasladar al sector, todo esto pasará y se volverá a funcionar como siempre.

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