Uno de los mayores atractivos que ofrecieron los espectáculos circenses durante muchos años, y especialmente durante el período conocido como la Edad de Oro del Circo (1870 – 1930), eran los diversos ejercicios que funambulistas y trapecistas realizaban a varios metros de altura, en los que recorrían cables aéreos interminables o volaban entre trapecios en movimiento, al tiempo que dibujaban piruetas y figuras imposibles.
En aquellos tiempos, la llegada del Circo a la ciudad era un acontecimiento que se celebraba por todo lo alto, siendo este tipo de actuaciones las más deseadas por el público. Por un lado, por admirar las habilidades y capacidades casi “sobrehumanas” de quienes las realizaban, pero, por otro, por el riesgo cierto de que alguno de los artistas falleciera, ahí, en directo, si se producía un traspié o cometía el más mínimo fallo que le hiciera precipitarse al suelo, ya que la mayoría de los artistas decidían actuar sin red de protección, lo que les daba mayor prestigio y, al mismo tiempo, mayor cantidad de público.
Trayendo el paralelismo a nuestro sector, con la red como metáfora, nos encontramos en la misma situación. Estamos ante el gran salto de la electrificación y no hay red en la que sustentarse. Y esta es la peor noticia que podemos tener si, como se pretende, queremos avanzar de verdad en la transición energética, acabar con el consumo de combustibles fósiles (y de la dependencia que conlleva) y avanzar por el camino de la electrificación.
Es más, en este terreno de la dependencia energética del gas y el petróleo, entra en juego en los últimos años, además, el factor presión, concretamente hacia Rusia, para acabar con las compras de energía a ese país, tal y como expresó el pasado 19 de septiembre la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.
El 83,4 % de los nudos de distribución eléctrica, saturados
En los primeros días del mes de septiembre, nos topamos con la certificación de lo que era un secreto a voces, aunque creo que no esperábamos que el porcentaje de saturación fuera de un nivel tan alto.
Los gestores de red de distribución, en cumplimiento de la Circular 1/2024 de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia y la Resolución de 8 de junio de 2025, publicaron el pasado 8 de septiembre los mapas de capacidad de la red eléctrica para conectar demanda. Bajo un formato estandarizado, y según las indicaciones de la CNMC, los mapas publicados recogen información de cada nudo de la red con tensión superior a 1 kV, donde se incorporan datos como la identificación técnica y geográfica, la capacidad disponible -ocupada o en trámite-, así como la de aquellos nudos sin capacidad actual, pero que tienen posibilidad de refuerzo.
El resultado de ese mapa arroja que el 83,4 % de la red de distribución eléctrica no tiene capacidad de atender nueva demanda, lo que, de facto, supone prácticamente el bloqueo del sistema y, por tanto, la imposibilidad de avanzar hacia los objetivos de electrificación fijados en el PNIEC.
¿Cómo vamos a avanzar así en la electrificación de la industria actual? ¿Cómo vamos a ser un territorio atractivo y competitivo para atraer nuevas inversiones? ¿Cómo avanzar hacia modelos más sostenibles en electrificación del transporte?
La Asociación de Empresas de Energía Eléctrica (aelēc) apunta como principal causa de esta saturación a que “la regulación de la red de distribución ha seguido en los últimos años un ritmo inversor y unos criterios distintos a los que exigía el crecimiento de la demanda, más intensa y concentrada en determinados puntos”.
Al tiempo, y para responder a los desafíos en el avance de la electrificación, consideran imprescindible consolidar y digitalizar la red de distribución, así como potenciar su capacidad para integrar la nueva demanda eléctrica. Resulta primordial, advierte aelēc, disponer de un modelo retributivo y un esquema regulatorio que permitan la realización de las inversiones.
13.590 millones de euros en inversiones de aquí a 2030
Desde el Gobierno, Sara Aagesen, vicepresidenta tercera y titular del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), presentaba esa misma semana, en que se hicieron públicos los mapas de capacidad, la Propuesta de planificación de la red de transporte de electricidad con horizonte 2030.
A diferencia de las anteriores planificaciones que habían ido orientadas a la generación, en este caso, argumentaba Aagesen, el principal motor de la próxima Propuesta de planificación es la demanda, que representa el 41 % de las solicitudes recibidas. Le siguen la generación (40 %) y el almacenamiento (19 %). “El número de peticiones no solo se ha multiplicado por cinco, sino que los consumos son de mayor tamaño y ha cambiado notablemente su tipología”.
Este plan contempla inversiones, de aquí a 2030, por importe de 13.590 millones de euros, orientadas, según indican, a cubrir las necesidades del país y a cumplir los objetivos del PNIEC. El plan presentado otorgará prioridad a los proyectos industriales.
Riesgo de fuga de inversiones
Pero este plan de 13 mil millones para inversión en red no satisface a todos. En este sentido, Jorge Azcón, presidente del Gobierno de Aragón, se mostró crítico con el plan ministerial anunciado, tachándolo de insuficiente. Y es que aquí cada uno mira sus propios intereses y, en el caso de Aragón, con miles de millones en inversiones previstas para la implantación de centros de datos en los próximos años, no es para menos.
Azcón alertaba el pasado día 18, en el Ágora de El Economista, que “con el plan anunciado por el Ejecutivo central para las redes de transporte, en Aragón hay inversiones de decenas de miles de millones que corren el riesgo de quedarse fuera porque superan la capacidad de 3,8 GW asignada por el Ministerio”.
Fuera del ámbito de la política también hay voces que reclaman mayor inversión en las redes eléctricas para afrontar los diversos e importantes retos que hay por delante. El estudio Conectando el futuro: Redes eléctricas para una España más competitiva, elaborado por Monitor Deloitte, la unidad de consultoría estratégica de Deloitte y presentado en un reciente desayuno informativo, advierte de que la inversión en la red en nuestro país en 2023 fue de 2.700 millones de euros, lo que representa tan solo el 0,18 % del PIB.
Esta cifra por sí sola puede parecer muy alta, pero si la comparamos con países del entorno europeo, como Países Bajos (5.800 millones de euros de inversión = 0,55 % del PIB), Alemania (16.900 millones de euros de inversión = 0,40 % del PIB), Italia (7.200 millones de euros de inversión = 0,34 % del PIB) o Francia (6.800 millones de euros de inversión = 0,24 % del PIB), queda patente la reducida inversión realizada en este campo.
El estudio plantea medidas o recomendaciones con las que poder dar la vuelta a la situación actual, siendo la más importante la de desarrollar un marco regulatorio más competitivo que permita equiparar la tasa de retribución en torno al 7,5 %. Para facilitar la conexión de nueva demanda y minimizar el número de peticiones que se deniegan, se propone también adaptar los límites de inversión.
Si queremos dar el salto a la electrificación, debemos tener red. De lo contrario, el salto será al vacío, con las consecuencias que eso conllevaría.











Gracias por sintetizar de forma tan clara la preocupante situación del sistema eléctrico en España.