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Las dificultades de Europa con los minerales críticos

En el post anterior vimos algunos de los retos a los que se enfrenta Europa respecto a sus necesidades de minerales críticos. Un vistazo a diversos mapas que se han publicado sobre esta cuestión nos permite entender claramente la situación de debilidad en la que se encuentra Europa frente a la cadena de suministros de estos minerales. En la siguiente imagen se muestra el mapa de yacimientos conocidos de minerales críticos en el continente:

Mapa de yacimientos de minerales críticos en Europa

Mapa de yacimientos de minerales críticos en Europa. Se muestran los países que concentran la producción de algún mineral crítico y en qué porcentaje respecto al mundo lo hace. Salvo excepciones (Hafnio, Estroncio) el porcentaje es muy bajo, cuando no simplemente testimonial. Salta a la vista que Europa no existe en este asunto

Los problemas de suministro ante una demanda creciente

¿Dónde están los problemas para tratar de satisfacer un aumento en la demanda de estos minerales? Son varios:

1.- La altísima concentración geográfica de su producción y procesamiento, la mayor parte, en China, aunque recientemente se ha descubierto un enorme yacimiento en Turquía, que puede convulsionar el tablero estratégico de estos minerales.

2.- La cantidad de tiempo que requiere poner en marcha un proyecto de minería de estos materiales, habitualmente por encima de una década.

3.- El acusado descenso de la calidad de las reservas, lo que obliga a procesos de extracción cada vez más costosos, en términos económicos y de protección del medio ambiente.

4.- En conexión con el punto anterior, los requerimientos cada vez más estrictos de cumplimiento de las normativas medioambientales.

5.- Los riesgos crecientes que afrontan estos proyectos, muy extensivos en la utilización de recursos cada vez más escasos, principalmente el agua.

De acuerdo con Guillaume Pitron, autor del libro  “La guerra de los metales raros”, la transición energética y digital ha sido concebida en absoluta desconexión con la realidad, dejando buena parte de la transición energética en manos de China, país que según las fuentes que se consulten, controla entre el 60 % y el 90 % del mercado mundial de las tierras raras. Es decir, que China ejerce un control casi monopolístico de precios y suministro de estos materiales, control que utiliza a su conveniencia desde hace años.

Uno de los muchos retos de Europa

Mientras, en Europa no sabemos con exactitud de cuántos de estos recursos disponemos y tampoco queremos oír hablar de poner en marcha proyectos mineros en nuestros países, debido a sus grandes impactos en el medio ambiente. En otras palabras, queremos los beneficios de su uso en los dispositivos que los utilizan (teléfonos móviles, ordenadores, energías renovables, etc.), pero no queremos pagar el precio de extraerlos. Algo de eso ya estamos viendo en España con el creciente rechazo que se observa en numerosos territorios frente a la instalación de huertos solares o eólicos.

La minería es una actividad que genera rechazo en Europa por su alto coste medioambiental. Esto perjudica la extracción de minerales críticos.

La minería es una actividad en retroceso en Europa por sus elevados costes medioambientales (imagen de una laguna contaminada junto a una explotación minera en Portugal. Fuente Wikipedia). La Unión Europea no quiere pagar el precio de la obtención de los minerales críticos.

Ya hay países que están comenzando a explotar sus propios recursos de esos minerales, siendo el caso de EE. UU. muy ilustrativo: en la década de 1980 era el mayor productor de tierras raras del planeta, pero actualmente importa el 80 % de China. Pues bien, está apostando por relanzar de nuevo la producción, como ya vimos en un post anterior al analizar el caso de la mina de Mountain Pass. La Unión Europea (UE), preocupada por el suministro de estos materiales indispensables, ha puesto en marcha algunos proyectos, como EuRare, para investigar varios pasos de la cadena de suministro de estos elementos y señalar posibles yacimientos y depósitos en el continente.

Siguiendo esa línea, la UE ha aprobado una lista de 30 materias primas críticas que considera vitales. Muchos de estos minerales están disponibles ampliamente y el suministro procede de países que tienen buenas relaciones comerciales y políticas con la Unión Europea. El punto débil de esta estrategia es la importante dependencia de las tierras raras, de nuevo China en el ojo del huracán: es el principal proveedor de 20 de las 30 materias primas críticas de esta lista.

El reciclaje de los minerales críticos, ¿alternativa?

A través del reciclaje, Europa podría recuperar estos materiales y ponerlos de nuevo en circulación. El problema (uno más) es que actualmente Europa no recupera el litio ni ninguna tierra rara. Se estima que, a través del reciclaje, se podría obtener entre el 40 % y el 75 % de las necesidades de Europa de estos minerales en 2050.

En todo caso, y mientras estos proyectos se concretan (o no), hoy en día los países de la Unión Europea importamos el 100 % de las tierras raras que necesitamos, a sabiendas de que proceden de explotaciones que muy a menudo se saltan toda normativa ambiental y social. Es el caso, por ejemplo, de las minas de Bayan Obo, en Mongolia Interior (China), que describí en un texto anterior. Es la zona de explotación de tierras raras más importante del planeta. Como en tantas otras cuestiones, el futuro de Europa es incierto y debería preocupar mucho más de lo que lo hace.

 

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