Inicio / Opinión / Ignacio Mártil / Europa, tenemos un problema: los minerales críticos

Europa, tenemos un problema: los minerales críticos

La importancia de los minerales críticos en los nuevos tiempos que se avecinan no se enfatiza lo suficiente. La imagen lo ilustra, vean los elementos químicos que lleva en su interior el dispositivo por excelencia de nuestra vida cotidiana: el teléfono móvil.

Un teléfono móvil es una especie de tabla periódica.

En la carrera por obtener acceso a las fuentes de estos valiosísimos minerales, Europa no está, o, al menos, no en el grado que debería. Sin minerales críticos, nuestro modo de vida está en cuestión, así de sencillo.

Otro de los vectores esenciales de la transición verde es el vehículo eléctrico (VE). Pues bien tal y como vimos en un post anterior publicado en este blog, uno de los grandes quebraderos de cabeza de los fabricantes de vehículos eléctricos es la dependencia de las denominadas tierras raras, un grupo de elementos químicos clave para el sector. Aunque en conjunto no son tan escasos como insinúa su nombre, su cadena de suministro sí está limitada, la demanda y el precio se mueven al alza y están fuertemente condicionados por la dependencia de China, país que en la actualidad concentra el 80 % del mercado mundial de estos minerales, lo que por añadidura les confiere un valor geopolítico de primer nivel, especialmente en el contexto actual.

Dependencia de terceros países en los minerales críticos

Para completar el cuadro, también juegan un papel estratégico. La imagen muestra los principales países de los que depende Europa para el suministro de minerales críticos; la dependencia de China es evidente:

Países que representan la mayor parte del suministro de materias primas críticas de la Unión Europea (UE), con China en primera y destacada posición.

El suministro de muchas materias primas críticas está muy concentrado. Por ejemplo, China proporciona el 98 % del suministro de elementos de tierras raras de la Unión Europea; Turquía aporta el 98 % del suministro de borato; y Sudáfrica proporciona el 71 % de las necesidades de platino y una parte aún mayor de los metales del grupo del platino, iridio, rodio y rutenio. La UE depende de empresas de pequeño tamaño para su suministro de hafnio y estroncio, etc. En el siguiente vídeo, se muestra la situación de estos materiales estratégicos en la actualidad y los retos a los que se enfrenta Europa para disponer de ellos:


El vídeo ilustra uno de los grandes problemas que tiene Europa, que importa prácticamente el 100 % de estos elementos vitales para la sostenibilidad. ¿Cuál es el precio de tal dependencia? Muy sencillo de decir, pero con enormes repercusiones: eliminar la dependencia energética de los combustibles fósiles, imprescindible para mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero y el calentamiento global, implica una dependencia total de estos materiales que irá en aumento a medida que se desarrollen no solo las tecnologías basadas en energías renovables, sino también las tecnologías de la transformación digital de nuestras economías.

La digitalización implica una consumo intensivo de estos minerales

Como he escrito en otro medio, el término digital suena a sinónimo de novedoso, puntero, competitivo, etc. A lo que no le falta razón, ya que es así en buena medida. El problema es que, para lograr ese objetivo, estamos extrayendo una gran cantidad y variedad de recursos minerales y, como todos los recursos de la Tierra, son finitos, por lo que no podemos extraerlos como si no hubiera un mañana.

A medida que el vehículo eléctrico va cobrando un interés creciente y la participación de las energías renovables ha ido aumentando en el mix energético global, la cantidad de minerales necesarios ha aumentado muy significativamente, como es lógico tras hacer algunos números muy sencillos.

Según el último informe de la Agencia Internacional de la Energía, de aquí al año 2040 la demanda de estos minerales por parte del sector energético podría multiplicarse por un factor de 4 a 6. Según este mismo informe, en las dos próximas décadas, la demanda de cobre y de tierras raras aumentará un 40 %; la de níquel y cobalto, entre el 60 y 70 %, y la de litio, casi un 90 %.

En el siguiente post entraremos en algunos detalles de hasta qué punto esta situación representa un verdadero desafío para Europa, comparable únicamente al desafío energético provocado, entre otras causas, por la guerra de Ucrania y el corte de suministro del gas ruso. Aunque ese no es el único factor, la situación de las centrales nucleares en Francia es otro de los polos de esta crisis, multifactorial y compleja, pero ese es otro asunto en el que no entro aquí.

Subscribirme
Notificar
guest
4 Comentarios
Comentarios en línea
Ver todos los comentarios
Ignacio Mártil
Ignacio Mártil
13/10/2022 08:42

No es tan fácil reciclarlos, ya que están “pegados” a otros materiales. No obstante, hay muchas empresas dedicadas al reciclaje de estos minerales. Gracias por su comentario.
Un saludo

Ignacio Mártil
Ignacio Mártil
13/10/2022 08:40

Muchas gracias, espero que le sea de utilidad. Un saludo

Karina Oliverio
Karina Oliverio
12/10/2022 19:02

Hola, soy Karina, profesora de biología y geología, en el IES Juan Ramón Jiménez de Madrid; estamos estudiando los minerales y voy a utilizar este post con mis alumnos para conectar lo académico con la actualidad.

Paco
Paco
11/10/2022 13:00

¿Y cómo de factible es recuperar esos valiosos materiales de productos como teléfonos, baterías, etc. una vez desechados? Si es posible separarlos de la mezcla de tierras de una mina, no debería ser tan difícil separarlo de los restos del aparato.

Ir arriba