España quiere liderar la lucha contra el cambio climático y nos pide a todos (familias, empresas, industrias) que dejemos de usar gas y petróleo para pasarnos a la electricidad. Sin embargo, la realidad es que el actual sistema de impuestos frena esta transición.
Según la visión de expertos como Pablo Collado, director general de AtuAire by Iberdrola, que ha publicado un esclarecedor texto en LinkedIn sobre este tema, la forma en que se aplican los impuestos hace que la electricidad sea muchísimo más cara que los combustibles fósiles, lo que crea una gran paradoja: la solución que el Gobierno propone es la más penalizada.
Impuestos del consumidor eléctrico
La carga de impuestos sobre la electricidad es enorme. En términos simples, por cada unidad de energía, el consumidor eléctrico paga hasta cuatro veces más impuestos que el de gas.
Esto se debe a que la factura eléctrica no sólo paga impuestos, sino que también carga con una gran cantidad de impuestos especiales (como el IEE y el IVPEE), a los que, además, se aplica el 21 % de IVA, haciendo el coste final muy elevado; y que la factura se usa para financiar ayudas sociales, como el bono social, y el apoyo a las energías renovables. Estos costes deberían pagarse con impuestos generales del Estado, pero recaen directamente sobre el consumidor eléctrico.
En cambio, el gas y otros fósiles tienen un trato fiscal más benévolo, y sus ayudas sociales se pagan a menudo con el dinero de todos los ciudadanos a través de los Presupuestos Generales.
A esto se añade un problema técnico: el Factor de Conversión de Energía Primaria (PEF) -un número que se usa para medir la eficiencia- está anticuado. No refleja que la electricidad en España es cada vez más verde. Por culpa de este número, si una vivienda o una fábrica instala un sistema eléctrico eficiente (como una bomba de calor), el sistema de certificación podría indicar falsamente que su consumo energético no mejora, penalizando los proyectos de descarbonización.
Bajada de impuestos a la electricidad
Por ello, para que esta transición funcione, es fundamental reformar el sistema a través de una bajada de impuestos de la electricidad (IVA, IEE, etc.) y actualizar urgentemente el PEF para que refleje el mix eléctrico con muchas más renovables que España tendrá en 2030.
Nuestro mensaje es claro: el mayor obstáculo para electrificar el país y avanzar hacia un futuro verde no es técnico, sino fiscal. Para electrificar es necesaria la sintonía entre lo que se promulga y lo que se legisla.
Un agradecimiento especial a Pablo Collado por su claridad y pedagogía al exponer los desafíos de la electrificación.










