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La oportunidad de electrificar flotas empresariales

La oportunidad de electrificar flotas empresariales

Por Alfonso Viejo RieraEspecialista en el campo de los puntos de recarga para vehículos eléctricos

Con la creciente necesidad de descarbonizar el transporte, el Plan de Recuperación para acelerar la transición energética y la electrificación ha destinado más de 100 millones de euros a la movilidad eléctrica. Además de reforzar los puntos de recarga en grandes vías de comunicación, este plan busca impulsar la electrificación de flotas empresariales, fomentando tanto la adopción de vehículos eléctricos por parte de empresas como la instalación de cargadores específicos para sus flotas.

La electrificación de flotas empresariales se presenta como una oportunidad estratégica tanto para pequeñas empresas como para instaladores eléctricos. Los proyectos, relativamente sencillos de abordar y que generan trabajo real, suelen incluir puntos de recarga de corriente continua de 50 kW, para repostar durante el día, o cargadores de 11 kW en horas nocturnas, cuando los vehículos están aparcados.

La electrificación de flotas empresariales, un ejemplo para usuarios residenciales

Más allá de la oportunidad profesional, existe un efecto indirecto muy valioso: cuando las empresas comprueban que electrificar sus flotas es rentable, este mismo cálculo económico se puede trasladar a los usuarios residenciales.

En una empresa, aparte del coste por kilómetro, también se mejora el posicionamiento y se gana coherencia con las políticas ESG o con clientes que ya exigen esta sostenibilidad. En el particular, esa etiqueta puede importar menos -salvo cuando aparecen restricciones ambientales en ciudades-, pero el argumento que casi siempre convence es otro: que le salgan los números.

Por lo que, aunque un conductor particular no valore las cero emisiones con las que se mueve un eléctrico, la suavidad, el silencio o el menor mantenimiento, sí podrá ver la movilidad eléctrica como una alternativa real de ahorro y eficiencia económica al observar los costes operativos y la rentabilidad que generan las flotas.

Ahora bien, también hay que contar con un obstáculo muy parecido al de los particulares: no todas las pequeñas empresas tienen su garaje. Sin ir más lejos, en mi propio sector veo negocios donde no existe un parking propio en el que todas las furgonetas queden aparcadas por la noche.

Si queremos que la electrificación no sea solo para quien tenga base logística, hacen falta convenios con operadores de recarga. Es decir, acuerdos para que los profesionales puedan acceder a carga lenta nocturna (cuando hay infraestructura infrautilizada) o a carga rápida cuando el trabajo lo exige, con precios que hagan competitivo el kilómetro eléctrico. De esta manera, todos ganamos, ya que el operador rentabiliza puntos que hoy están desaprovechados y el profesional obtiene tarifas y disponibilidad que permiten dar el salto sin penalizar su operativa.

Impulso al ecosistema de la movilidad eléctrica

De igual modo, la electrificación de flotas funciona como un laboratorio de pruebas para nuevas soluciones de recarga rápida, gestión de energía y dimensionamiento eléctrico. La experiencia adquirida se puede aplicar posteriormente a instalaciones residenciales y comunitarias.

En definitiva, la electrificación de flotas no solo representa una fuente de ingresos y experiencia para los instaladores, sino que también puede influir de manera positiva en la percepción y adopción de vehículos eléctricos por parte de los usuarios residenciales, generando un impacto significativo en el desarrollo de la movilidad sostenible.

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