El auge del movimiento Do it yourself (Hazlo tú mismo) ha invadido nuestras vidas, especialmente con la avalancha de tutoriales en distintas plataformas donde cualquier usuario puede sentirse un experto en cualquier disciplina. Este fenómeno ha propiciado que muchos se animen a realizar sus propias instalaciones eléctricas, en parte motivados por el afán de ahorrar dinero, aunque las consecuencias de no seguir las normativas adecuadas son graves.
Un claro ejemplo lo vemos en las instalaciones de puntos de recarga en garajes comunitarios. Pese a que puede parecer una opción atractiva, la ley es clara: solo un profesional certificado tiene la capacidad para llevar a cabo la instalación y legalización de estos sistemas. Si no se cumple con esta normativa, los riesgos no solo son de seguridad, sino que, además, la instalación podría ser rechazada durante las inspecciones del Organismo de Control Autorizado (OCA) de baja tensión, lo que obligaría a realizar una nueva instalación y una nueva revisión, con los gastos y contratiempos que esto conlleva.
De igual modo, las grandes superficies de bricolaje, que venden todo lo necesario para proyectos de mejora del hogar, alimentan la ilusión de que cualquier persona puede encargarse de instalaciones complejas. Entre estanterías llenas de herramientas, cables y materiales, algunos usuarios se sienten empoderados para realizar trabajos eléctricos sin tener los conocimientos técnicos suficientes. La electricidad no es un juego y cualquier error puede generar consecuencias muy serias.
Responsabilidad de los instaladores eléctricos
Este panorama abre una gran oportunidad para los instaladores eléctricos, quienes pueden ofrecer su experiencia y conocimientos, y garantizar que las instalaciones se realicen cumpliendo todas las normativas y siendo completamente seguras.
A diferencia de los proyectos caseros que pueden acabar mal, el técnico certificado tiene la responsabilidad de garantizar que la instalación sea funcional y cumpla con los estándares de seguridad. No se trata solo de “hacer funcionar el cargador”, sino de asegurarse de que el sistema esté bien integrado dentro del sistema eléctrico general de la vivienda y que pase las inspecciones pertinentes sin problemas.
Con el creciente interés por la movilidad eléctrica y el autoconsumo en viviendas unifamiliares, el trabajo de los instaladores eléctricos está más demandado que nunca. Los puntos de recarga y las instalaciones de autoconsumo requieren una visión global del sistema eléctrico de la vivienda y su correcta integración, algo que un video de YouTube o una tienda de bricolaje no pueden sustituir. El instalador autorizado realiza el trabajo de forma eficiente y, a su vez, asegura que la instalación cumpla con todas las exigencias legales y normativas vigentes.
A fin de cuentas, lo que se busca es que el sistema funcione de manera óptima, fiable y segura a largo plazo, sin sorpresas. Recuerda, si decides seguir el camino del “Hazlo tú mismo” podrías acabar con una instalación mal hecha que podría convertirse en una bomba eléctrica.










