La muerte de Maradona ha sido una de las noticias del año. Y eso es mucho decir en un 2020 de pandemia, de cambios en la Casa Blanca, de caídas históricas de la bolsa, de despedidas como la de Kobe Briant, Sean Connery, Quino y muchos otros.
El terremoto provocado por el adiós del astro argentino sacudió todo el mundo el pasado miércoles. El seísmo fue de tal magnitud que derribó gigantes que parecían invencibles. Maradona se despidió haciendo lo que mejor sabía, marcándole un gol a Amazon. Pero, ¿qué relación existe entre Maradona, el gigante del e-commerce, el sector eléctrico y el Internet de las Cosas?
La noticia del fallecimiento del futbolista albiceleste saltó poco después de las cinco de la tarde en España. El tráfico online registró entonces un crecimiento de tal calibre que doblegó a los servidores de Amazon Web Services (que dan soporte a un tercio de todos los servicios de almacenamiento de internet). Esto provocó la caída de múltiples servicios online durante varias horas, fundamentalmente en Argentina y América del Norte, pero también en España. El gigante había colapsado.
La caída de los servidores de Amazon dejó en ‘fuera de juego’ a servicios tan dispares como redes sociales, medios de comunicación (¡al mismísimo Washington Post!), plataformas de almacenamiento en la nube y programas informáticos de Adobe. Pero estos no fueron los únicos servicios que sucumbieron.
Usuarios de dispositivos inteligentes basados en el Internet de las Cosas (IoT, por sus siglas en inglés) también informaron a través de las redes sociales de que estos ya no eran tan inteligentes. Y es que estos dispositivos funcionan gracias a la conexión a internet, a la información que se aloja en servidores como los de Amazon Web Services. Al no poder realizarse la conexión, los aparatos dejan de ser inteligentes, algunos ni siquiera funcionan.
Esto es lo que ocurrió el pasado miércoles con aparatos tan distintos como las aspiradoras Roomba o los timbres inteligentes Ring Video Doorbell de la propia Amazon. En el primer caso, la compañía informó de comportamientos irregulares de la app que permite manejar el conocido robot aspirador; en el segundo, los timbres simplemente dejaron de sonar. Hubo que volver a las aldabas.
La debilidad del IoT y la importancia de los data centers
En el sector del material eléctrico, el desarrollo de soluciones basadas en el Internet de las Cosas ha crecido de forma significativa en los últimos meses. Luminarias que permiten regular la intensidad o apagar y encender las lámparas desde cualquier dispositivo móvil, enchufes inteligentes, sensores de movimiento, reguladores de temperatura, iluminación con control por voz, persianas programables… Son solo algunas de las soluciones que utilizan el IoT para mejorar el confort de las personas y, a su vez, la eficiencia energética.
Sin embargo, acontecimientos como el ocurrido el pasado miércoles abren una fisura, descubren una mínima debilidad, en esta tecnología que, por otro lado, ha llegado para quedarse. Además, la seguridad y la privacidad de los datos que procesan estos aparatos siguen creando inquietud entre los usuarios de dispositivos inteligentes.
De hecho, un 35 % de ellos se muestra preocupado por la seguridad de estos dispositivos conectados a internet, según reveló un estudio sobre el IoT publicado por Farnell en marzo de este mismo año. Este informe reveló, también, que el 70 % de los encuestados prefiere almacenar sus datos en un dispositivo periférico en lugar de pertenecer a un proveedor de soluciones IoT.
Por otro lado, la irrupción del COVID-19, entre otras cuestiones, ha potenciado el teletrabajo y ha puesto de manifiesto la necesidad de desarrollar data centers más potentes y eficientes (se estima que los centros de datos consumen un 1 % de la electricidad mundial, según datos de Vertiv) para hacer frente a un incremento del tráfico en internet y evitar caídas de los servidores como la que se produjo el pasado día 25 tras la muerte de Maradona.
Y es que, aunque parezca mentira, al final, Maradona, Amazon y el Internet de las Cosas sí que estaban conectados.









