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La Guardia Civil desmantela un grupo criminal dedicado a la sustracción de cobre

Los miembros del grupo escalaban por los postes –utilizando trepadores– hasta llegar a la altura donde se encontraban los cables, a unos 5 o 6 metros, y entonces cortaban en los extremos del tramo que tenían previsto sustraer.

La Guardia Civil ha detenido a nueve personas pertenecientes a un grupo criminal dedicado a la sustracción de cobre. La operación, denominada 'Cobrecu-Memo20', se ha desarrollado en Alicante y Murcia. Además, los agentes de la Benemérita han investigado a otras tres personas, responsables de centros de gestión de residuos metálicos, por delitos relacionados con la recepción de los objetos sustraidos.

Hasta el momento, los efectivos de la Unidad Orgánica de Policía Judicial de Murcia y del Equipo Roca (contra robos en el campo) de Torrevieja (Alicante), encargados de desarrollar la operación con el apoyo de otras unidades de la Guardia Civil, han esclarecido más de una veintena de hechos delictivos que se habían cometido en Albacete, Alicante, Murcia y Pontevedra. El valor de los materiales sustraidos y los daños cusados superan los 100.000 euros.

La mayor parte de estos hechos se correspondían con la sustracción de cobre, pero también había otros relacionados con la receptación de los materiales sustraidos (por posible ocultación o encubrimiento) y con robos con fuerza en comercios de telefonía. Los detenidos, los efectos recuperados y las diligencias instruidas han sido puestos a disposición del Juzgado de Instrucción de Orihuela (Alicante).

Cómo era el modus operandi

La operación comenzó a principios de año tras detectarse varios casos de robo con fuerza, en los que se sustraía cable de cobre, en las provincias de Albacete, Alicante y Murcia. Los robos, según explica la Guardia Civil, se materializaban en zonas aisladas donde los autores previamente habían estado realizando labores de vigilancia y conocían perfectamente las características de las mismas, lo que les permitía establecer unas fuertes medidas de seguridad y planificar los lugares de ocultación del cobre sustraído.

Continuando con las investigaciones, los agentes pudieron constatar la existencia de un grupo delictivo estructurado, jerarquizado y asentado en Murcia, donde su líder, además de dirigir sus actuaciones ilícitas, realizaba personalmente todas las labores de planificación. Por su modus operandi se comprobó que el grupo delictivo estaba perfectamente sincronizado y que sus integrantes contaban con todos los conocimientos, medios, logística y experiencia necesaria para llevar a cabo este tipo de hechos delictivos.

Una vez determinada la posibilidad de cometer el robo, los miembros del grupo escalaban por los postes –utilizando trepadores– hasta llegar a la altura donde se encontraban los cables, a unos 5 o 6 metros, y entonces cortaban en los extremos del tramo que tenían previsto sustraer. Cuando se daban las condiciones de seguridad necesarias para continuar con la ejecución del robo, tras realizar los cortes del cableado tiraban de de cada uno de los extremos hasta que conseguían descolgar todo el tramo.

Cuando el cableado se encontraba en el suelo utilizaban lugares cercanos, que previamente habían sido localizados, para esconder temporalmente su botín y así evitar ser sorprendidos. Pasados unos días, lo recogían y trasladaban con vehículos de grandes dimensiones hasta otras zonas aisladas donde el cableado era quemado (proceso habitual para separar el hilo de cobre de su envoltorio plástico). Finalmente, el cobre era comercializado ilícitamente en chatarrerías del municipio murciano.

Así fueron las detenciones

Tras ubicar a todos los integrantes del grupo delictivo, los agentes procedieron a la entrada y el registro de un inmueble en la capital murciana donde residían la mayoría de los sospechosos. El registro se saldó con la incautación de cinco vehículos y gran cantidad de herramientas que utilizaban en el desarrollo de la actividad delictiva.

Asimismo, se realizaron tres inspecciones en centros de gestión de residuos metálicos –chatarrerías– del término municipal de Murcia, en los que presuntamente el grupo delictivo comercializaba ilícitamente el cobre sustraído.

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