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Ángel Bonet, presidente de APIEM.
Ángel Bonet, presidente de APIEM.

APIEM se opone a que los instaladores deban certificar su sistema de calidad para trabajar en protección contra incendios

Pese a que la asociación de instaladores de Madrid considera que el nuevo RIPCI es muy positivo para el sector, APIEM ha querido expresar su disconformidad con uno de los requisitos exigidos.

APIEM se suma a las protestas de otras asociaciones de instaladores y manifiesta, mediante un comunicado, su rechazo a la exigencia expresada en el Reglamento de Instalaciones de Protección contra Incendios (RIPCI), que obliga a las empresas instaladoras a certificar su sistema de gestión de la calidad para acceder al mercado de protección contra incendios.

Tal y como asegura Ángel Bonet, presidente de la asociación de instaladores madrileña, "la entrada en vigor del RIPCI el pasado mes de diciembre fue una buena y esperada noticia" y con con ello se logró "una norma adaptada a los tiempos actuales, con una nueva regulación exhaustiva de inspecciones periódicas", un aspecto, señala Bonet, "muy positivo porque, en definitiva, se busca aumentar la salvaguarda, protección y seguridad de las personas, además de la de los aspectos materiales".

Pese a ello, APIEM se muestra en disconformidad con uno de los requisitos exigidos en el reglamento, que indica que las empresas instaladoras y/o mantenedoras deben contar con un certificado de su sistema de gestión de la calidad para poder acometer trabajos de protección contra incendios.

"No podemos negar que la protección contra incendios constituye un nicho de negocio para las empresas instaladoras. Con este requisito, dichas empresas, en su mayor parte pymes y micropymes, se ven abocadas a hacer un importante desembolso económico para, primero, preparar su sistema de gestión de calidad y, posteriormente, que éste sea certificado y pueda dar respuesta a la obligatoriedad de la norma. Todo este proceso lleva aparejado un cuantioso esfuerzo económico para los pequeños empresarios y una pérdida de rentabilidad a la hora de acometer este tipo de proyecto y, por tanto, una dificultad para muchas empresas instaladoras en el acceso a este mercado”, indica Bonet, quien también asegura que desde la asociación que preside están buscando soluciones para ayudar al instalador en este sentido.

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