Alfonso Viejo, instalador autorizado y CEO de A2 Electricidad, comparte una fotografía de una nueva mala praxis. “Debemos explicar bien al cliente cuál es el trabajo correcto y no ceder a atajos”, defiende.
Los profesionales del sector de material eléctrico siguen encontrándose irregularidades y negligencias en su día a día. En esta infraestructura de garaje comunitario, se observa que, a través de la canalización de la derivación individual del mismo, se han dispuesto tres cables de puntos de recarga ajenos a la instalación.
“El principal problema reside en que esa canalización no puede albergar instalaciones de terceros, además de ya estar saturada”, explica Alfonso Viejo, gerente de A2 Electricidad.
La mala práctica es evidente: se colocaron tres instalaciones donde no se debía.
Canalizaciones independientes
La solución pasa por llevar a cabo una canalización independiente para cada instalación o una preinstalación adecuada para estos tres y futuros puntos de recarga.
“La reflexión es que debemos explicar bien al cliente cuál es el trabajo correcto y no ceder a atajos que están fuera de la normativa. Al final, la presión por costes, que en muchas ocasiones produce una cadena de subcontrataciones, no puede justificar una instalación insegura”, argumenta.
Y concluye: “Finalmente queda la incógnita de si la próxima OCA (Organismo de Control Autorizado) detectará esta situación, puesto que tiene que pasar cada cinco años para efectuar la revisión de la instalación eléctrica del garaje”.
















