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Fotoimpacto: un fallo eléctrico que pudo terminar en tragedia
Imagen publicada por Adrián Montero en LinkedIn.

Fotoimpacto: un fallo eléctrico que pudo terminar en tragedia

Por Lola SánchezResponsable de Contenidos del Área de Material Eléctrico
Adrián Montero, instalador autorizado de Electricidad Narváez, comparte una fotografía de una derivación individual completamente calcinada. “Contar con profesionales cualificados no es un gasto, sino una inversión en seguridad y tranquilidad”, defiende.

Una empresa recibe un aviso de una clienta porque llevaba un día entero sin luz. Los técnicos de la compañía habían revisado el contador y todo parecía correcto, pero el problema persistía. “Os podéis imaginar la situación. Una familia con niños, la comida de la nevera en peligro y mucha incertidumbre”, expone Adrián Montero, instalador autorizado de Electricidad Narváez, en un post de LinkedIn que recoge la sección de Fotoimpacto.

Cuando llegaron hasta el lugar de la incidencia, se encontraron con la causa real: la derivación individual estaba completamente calcinada. El origen del problema había sido un error crítico.

“Todo apunta a que, al quitar el antiguo interruptor de control de potencia (ICP), el cable no llegaba hasta el nuevo interruptor general automático (IGA). La solución que aplicaron fue empalmarlo con una regleta de conexión normal. Un fallo gravísimo”, indica.

Costes y peligro real

Como sucede en este tipo de situaciones, las consecuencias no tardaron en aparecer:

  • Costes materiales. Hubo que sustituir toda la línea desde el contador hasta el cuadro de la vivienda, ya que el sobrecalentamiento había afectado al resto de cables.
  • Costes humanos. La tensión y el malestar de una familia entera sin un servicio básico durante más de 24 horas.
  • Peligro real. Una instalación así pone en grave riesgo la vida de las personas.

Tal y como matiza Adrián, existen dos soluciones correctas y seguras que podrían haberse implementado en la instalación. Por un lado, lo ideal hubiera sido cambiar la línea completa al retirar el ICP desde el primer momento.

Otra opción económica y segura habría sido situar el actual IGA en el espacio donde se encontraba el antiguo ICP.

“Este caso es un recordatorio de que, cuando se trata de electricidad, los atajos salen caros y pueden ser muy peligrosos. Contar con profesionales cualificados no es un gasto, sino una inversión en seguridad y tranquilidad“, finaliza.

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