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Walter Barriga es el propietario de Walma Instalaciones Eléctricas y Reformas.
Walter Barriga es el propietario de Walma Instalaciones Eléctricas y Reformas.

“La mayor dificultad que apreciamos en el sector de las instalaciones eléctricas viene de los plazos de pago”

Por Lorenzo TassoDirector del Área de Material Eléctrico
En esta entrevista, conocemos la apasionante historia de Walter Barriga, propietario de Walma Instalaciones Eléctricas y Reformas.

En sus planes, Walter Barriga no contemplaba ni siquiera dedicarse a la electricidad. En Perú, su país natal, con apenas 18 años comenzó a relacionarse con el sector eléctrico trabajando en una empresa de fabricación de cables. En 1990, con 28, llegó a España de camino a Australia, país donde quería afincarse, pero el destino y la burocracia tenían otros planes para él.

En 2011, constituyó Walma Instalaciones Eléctricas y Reformas, una empresa que actualmente emplea a un total de 32 trabajadores de 6 nacionalidades distintas y que acabará 2025 con una facturación de 1,5 millones de euros.

Pregunta. ¿Qué encuentras cuándo llegas a España hace 35 años?

Respuesta. Llego a España en 1990, procedente de Perú, porque me iba a incorporar a trabajar con una oferta que me habían hecho. Al llegar, me encuentro que esa oferta no existe, así que el comienzo no fue como estaba planeado. España solo era una etapa en mi viaje, porque mi destino final era Australia, o al menos, eso es lo que quería haber hecho. Al realizar los trámites y solicitudes que se exigían para viajar hasta allí, no conseguía avanzar, así que después de 6 meses de papeleo y burocracia, desistí. La verdad es que en España me estaba encontrando muy bien.

Tras ese comienzo inesperado, me resultó bastante fácil encontrar trabajo, tanto que a los tres días comencé a trabajar en Tradelectric, una empresa dedicada a instalaciones eléctricas. A pesar de que ya contaba con una experiencia de 10 años en el sector de la electricidad en Perú, como no me conocían, mi primer empleo fue como oficial de tercera, aunque rápidamente me pusieron como encargado.

A partir de ahí trabajé para distintas empresas donde pude acumular más conocimientos y experiencias, hasta que 18 años después, en el año 2008, quise probar por mi cuenta.

P. El inicio de tu andadura en solitario coincide con una crisis económica brutal. ¿Cómo lo viviste?

R. Sí, la verdad es que había una situación muy difícil, pero entendí que era la mejor manera de salir adelante. Me puse como autónomo y gracias a las experiencias, trabajos y contactos que había tenido anteriormente, pude ir haciendo algunas cosillas, haciendo pequeñas instalaciones eléctricas en viviendas. Fueron unos años muy duros, donde básicamente el objetivo era mantenerse, ya que los precios estaban por los suelos, con empresas realizando ofertas temerarias para conseguir las pocas obras que se movían.

P. ¿Cuál es el motivo por el que pasas de ser autónomo a constituir la empresa?

R. En el año 2011, a pesar de las dificulta­des, las cosas iban saliendo poco a poco. Quería crecer y tenía claro el camino, así que después de realizar varias consul­tas al asesor, entendí que la fórmula tenía que pasar por montar una empresa. Ahí es cuando nace Walma Instalaciones Eléctri­cas y Reformas, S.L.

Puse el capital social mínimo que se exigía, 3.000 euros tirando de los ahorros, con lo que también compré las primeras herramientas y pude alquilar el local, un pequeño espacio que no llegaba a 50 m2, en la zona de Puente de Vallecas, donde hemos estado hasta el año 2021.

Tener la empresa me ha permitido orga­nizar mejor las cosas. En aquel momento empecé con un empleado, luego sumamos otros 2 y así poco a poco. Gracias a esto, los trabajos fueron crecien­do, cada vez realizábamos obras más gran­des y prácticamente en toda España. Esto nos hacía asumir también más riesgo.

P. ¿Y cuáles han sido esos riesgos?

Hace 18 años trabajábamos mucho para una empresa de las Islas Baleares. Nos asig­naban muy buenas obras por todas las islas, se funcionaba muy bien y nosotros íbamos haciendo nuestra tarea. Vas acumu­lando trabajos y eso conlleva también que las facturas pendientes de pago empeza­ban a acumularse de la misma manera.

Llegó un momento en que la empresa para la que trabajábamos empezó a dejar de pagar, así que ante esa situación y por todo lo que teníamos comprometido ya con ellos, decidimos seguir trabajando para terminar la obra, que nos pagasen y se acabó. El problema es que al final de la obra la empresa nos debía casi 50.000 euros y, en ese momento, presentó concurso de acreedores. El resultado final fue que nos quedamos sin cobrar y eso casi nos hunde.

Visto con la perspectiva del tiempo, me doy cuenta de que tendría que haber denun­ciado muchos meses antes lo que estaba ocurriendo, porque nos puso en una situa­ción muy comprometida. Afortunadamente, ante esa situación, conté con el apoyo de los bancos con los que trabajábamos, que cono­cían bien nuestras cuentas y nuestra trayec­toria y siguieron confiando en nosotros.

Gracias a ello conseguimos salir adelante, para volver a remontar.

La entrevista completa puede consultarse en el visor online de Cuadernos de Material Eléctrico.

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