El Día Mundial de la Eficiencia Energética, que se celebra cada 5 de marzo, llega este año con una pregunta de fondo: ¿están preparadas nuestras infraestructuras para operar en un entorno energético cada vez más digital, electrificado y exigente?
La transición energética, la digitalización y el crecimiento de nuevas demandas intensivas en consumo, como los centros de datos o la inteligencia artificial, están redefiniendo el papel de la eficiencia energética. Con motivo de esta fecha, desde el área de Material Eléctrico hemos recogido la visión de distintos actores del sector para analizar cómo está evolucionando este concepto y cuáles son los principales retos para los próximos años.
De reducir consumo a gestionar ecosistemas
La digitalización ha ampliado el concepto tradicional de eficiencia energética. Ya no se trata únicamente de consumir menos, sino de gestionar en tiempo real sistemas hiperconectados, integrar renovables, automatizar la demanda y operar redes inteligentes.
Desde Aelec, su directora general, Paloma Sevilla, subraya que la eficiencia ha evolucionado hacia un enfoque “sistémico y digital”, apoyado en redes inteligentes, contadores avanzados y plataformas de análisis que permiten detectar ineficiencias y operar con mayor flexibilidad.
En la misma línea, Doris Seedorf, CEO de Softtek para España, advierte que la eficiencia hoy exige “integrar inteligencia con propósito en cada decisión operativa”. Es decir, no basta con digitalizar: hay que hacerlo con trazabilidad, gobernanza y capacidad de adaptación continua.
¿Estamos midiendo bien la eficiencia?
Muchas organizaciones han avanzado en la medición de consumos, pero todavía confunden consumo con eficiencia. Pablo Blanco, director de preventa de Bettergy, insiste en la necesidad de trabajar con líneas base robustas, metodologías de Medición y Verificación (M&V) y marcos como ISO 50001 para garantizar que el ahorro sea real, auditable y monetizable.
Desde Aelec añaden otro elemento al debate: la actual metodología de cálculo podría estar infraestimando el papel de la electrificación y de las energías renovables en la eficiencia energética global. Revisar el coeficiente de energía primaria permitiría alinear mejor los objetivos de eficiencia con la descarbonización.
La eficiencia energética como decisión estratégica
Más allá de la tecnología, el desarrollo del mercado de la eficiencia energética sigue enfrentando barreras estructurales.
Desde ANESE recuerdan que el principio “Energy Efficiency First”, impulsado desde la Unión Europea, sitúa la eficiencia como uno de los pilares centrales de la política energética comunitaria. Sin embargo, su desarrollo aún encuentra obstáculos en el mercado.
“Uno de los principales retos sigue siendo convertir el ahorro energético en una decisión estratégica, y no únicamente técnica. Muchas empresas continúan percibiendo la eficiencia energética como un coste, cuando en realidad constituye un activo que mejora la competitividad y reduce riesgos operativos”, explican desde la asociación.
Para acelerar la implementación de proyectos, ANESE destaca el papel de instrumentos como los CAE, que permiten monetizar el ahorro generado y facilitar la financiación de actuaciones.
Además, ANESE recuerda que el potencial de eficiencia energética sigue siendo muy amplio en sectores como el terciario, el residencial, el agropecuario o el sector público, donde aún existe un margen significativo de mejora.
El desafío de los centros de datos
El crecimiento de infraestructuras como los centros de datos tensiona aún más el sistema. Alta densidad de potencia, exigencia de disponibilidad total y presión constante por optimizar eficiencia convierten estos activos en pruebas de estrés para redes y operadores.
“El incremento de este tipo de instalaciones exige avanzar decididamente en la digitalización de las redes de distribución. Solo con una monitorización en tiempo real y con sistemas avanzados de gestión será posible optimizar la capacidad existente, anticipar incidencias y garantizar los elevados estándares de calidad de suministro que requieren estas infraestructuras”, señala Paloma Sevilla (Aelec).
España cuenta con tecnología y conocimiento técnico para abordar este reto, pero los expertos coinciden en que el sector debe acelerar tanto la digitalización de las redes como la formación de nuevos perfiles profesionales capaces de operar infraestructuras energéticas cada vez más complejas.















