El nuevo Managing Director de la compañía, Valentín Pinuaga, urge a actualizar una red de distribución que arrastra diez años de retraso y frena el desarrollo tecnológico.
Como país, España se encuentra en una situación privilegiada que le permite liderar la generación de energías renovables del Viejo Continente. Sin embargo, aún dispone de una red de distribución eléctrica desfasada que, unida a la “especulación” alrededor de los derechos de potencia concedida, amenaza con estrangular el crecimiento de la infraestructura física necesaria para el despliegue real de la inteligencia artificial (IA), limitando el gran potencial de la industria de los centros de datos.
Así lo trasladó Valentín Pinuaga, recientemente nombrado Managing Director de Equinix en España, a los medios de comunicación en un encuentro con la prensa al que acudió C de Comunicación. Durante el evento, que sirvió de presentación oficial tras incorporarse a la multinacional hace cuatro meses, el directivo desgranó los retos de conectividad, energía y soberanía tecnológica que afronta el mercado ibérico, además de avanzar algunos de los planes de Equinix en el país.
La distribución, el “cuello de botella” del sector
Pinuaga fue contundente al analizar la situación energética global y local: “El principal límite o el principal inhibidor para poder crecer no solamente en España, sino en el resto de países europeos y probablemente en el global también es el tema del acceso a la energía. En el caso específico español, apuntó directamente a las infraestructuras de transporte: “El principal reto que tenemos es que tenemos una red de distribución muy anticuada con un retraso en cuanto a inversiones de aproximadamente unos 10 años”.
Se trata de una falta de actualización de red que impide trasladar el excedente de la energía eólica y solar que genera el país hasta los puntos críticos de consumo. Ante este escenario, el directivo quiso desmitificar el impacto del sector de los centros de datos en el sistema energético, recordando que el papel de empresas como Equinix es de agregación y optimización. “El centro de datos per sé no consume energía… lo que hace es canalizar o agregar esa energía de los clientes que están alojados dentro”, subrayó. Asimismo, explicó que al centralizar los servidores de bancos, administraciones y corporaciones en arquitecturas compartidas, se logra una gestión ecológicamente más eficiente que si cada compañía operara su propia informática.
Frenar el “boom oportunista” con el ejemplo de Portugal
Durante el encuentro también se abordó la especulación inmobiliaria y financiera ligada a las solicitudes de potencia eléctrica. Según datos de Spain DC citados por Pinuaga, la previsión real de potencia para todo el sector de centros de datos en España de cara a 2030 se sitúa en los 2,5 GW (partiendo de los 400 MW actuales). No obstante, la cola de peticiones retenidas ante Red Eléctrica asciende a unos desorbitados 16 GW.

¿A qué se debe este desfase? “Desde que me he incorporado… recibo mensajes todos los días de gente ofreciéndome tierra con potencia concedida… hay bastante especulación”, confesó el directivo ante las preguntas de los periodistas. Se trata de actores ajenos al sector que “hacen banking”, es decir, adquieren terrenos y solicitan potencia sin intención real de construir, configurando un “boom oportunista” que busca revender el paquete eléctrico al mejor postor.
Precisamente en respuesta a esta situación, el Gobierno de España presentó el RD 7/2026, que contempla peajes financieros de mantenimiento para potencias elevadas (previsiblemente a partir de los 35 MW). Con todo, Pinuaga explicó que el sector ya ha trasladado a los reguladores la necesidad de adoptar medidas más drásticas, similares a las del mercado luso: “Los compañeros portugueses han sido un poco más valientes… Han cogido las solicitudes de acceso pendientes y asignadas sin centros en producción y las han cancelado”. En el país vecino, esta “mano dura” administrativa fulminó la especulación, reduciendo las solicitudes de 44 GW a solo 4 GW realistas.
La explosión de la IA de inferencia y el estreno de MD5
A pesar de las trabas en el acceso a la red, el mercado español avanza a buen ritmo. La inversión en centros de datos en el país rondó los 5.000 millones de euros en 2025, con Madrid destacando como uno de los hubs más dinámicos del continente al registrar un crecimiento del tráfico de datos del 39 % anual según el último estudio elaborado por KPMG para Equinix.
Para dar respuesta a este flujo, el operador acaba de inaugurar su nuevo centro de datos MD5 en Alcobendas, una pieza clave que eleva a ocho el número de instalaciones operativas del grupo en España (seis en Madrid y dos en Barcelona) y que forma parte de un plan de inversión de 460 millones de euros en dicho campus.
“El 80 % de todas las peticiones que tenemos encoladas para el centro que hemos inaugurado hace unas semanas corresponden a proyectos de IA”, desveló Pinuaga. El directivo aclaró que la demanda local no absorbe cargas de entrenamiento de grandes modelos lingüísticos (frecuentes en EE.UU. o China), sino cargas de inferencia: aplicaciones ya entrenadas que las empresas necesitan ejecutar muy cerca del consumidor final para asegurar latencias mínimas.
Este desembarco de la inteligencia artificial exige una mutación física radical. Los procesadores que superan los 800 vatios por unidad (frente a los 200 de un servidor estándar) se integran ahora en racks de alta densidad que pueden alcanzar los 600 kW.
Ante el calor extremo que generan, la refrigeración tradicional por aire es inviable. “Hay un punto en el cual la refrigeración por aire no funciona. (…) Tienes que aplicar otras técnicas de refrigeración que consisten en enfriar los chips metiendo un circuito de agua”, detalló. El nuevo centro MD5 aborda este salto incorporando desde su diseño sistemas de refrigeración líquida directa al chip en circuito cerrado, operando con un consumo de agua prácticamente nulo.
Interconexión industrial frente al “hype” del sector
Frente a los nuevos actores financieros que aterrizan al calor del hype, Equinix reivindica una visión industrial de largo plazo respaldada por 28 años de trayectoria, 43.000 millones de dólares invertidos y una red de 280 centros distribuidos en 36 países. Su modelo de negocio prioritario sigue desmarcado de los centros dedicados en exclusiva a un único gigante de la nube pública (el negocio xScale, en el que en España participan de forma minoritaria con solo dos centros).
La estrategia de la firma se centra en el colocation neutro y la atracción de lo que denominan “clientes magnéticos”. “Para nosotros es más rico un cliente como un gestor de bolsa o un gran banco, porque atraen a todo el ecosistema financiero a su alrededor”, argumentó Pinuaga, destacando el valor de la interconexión.
Del mismo modo, trasladó que esta densidad de interconexión resulta vital bajo el nuevo marco regulatorio europeo (NIS2, DORA o el AI Act), donde las empresas de sectores críticos necesitan saber con exactitud bajo qué condiciones físicas y en qué jurisdicciones locales se procesan sus cargas de datos e IA.
Equinix centra su expansión en España en Madrid y Barcelona
De cara al futuro, los planes de crecimiento de la multinacional en España (que prevé seguir aumentando sus ingresos a doble dígito) continuarán anclados exclusivamente en Madrid y Barcelona, descartando expandirse a otras regiones. Esta apuesta sostenida por ambos polos no solo responde a criterios de conectividad, sino también a su peso en la economía local. Según el mencionado estudio de KPMG, la construcción y operación de los campus Equinix en Madrid y Barcelona ya ha generado un impacto agregado de 850 millones de euros para la economía española, sosteniendo cerca de 750.000 empleos indirectos anuales en su cadena de valor y más de 1.400 puestos de trabajo directos.
En Madrid, donde ya operan al 100 % con energía renovable, la firma busca seguir ampliando el campus de Alcobendas gracias al despliegue de MD5, y ya explora opciones en la zona suroeste para proyectos de mayor envergadura. Por su parte, Barcelona se potencia como nodo de tránsito crítico hacia África y Oriente Medio gracias al impacto de los cables submarinos y la ampliación de capacidad de su centro de datos BA2, donde disponen de tierra adyacente para multiplicar su potencia por cuatro.
















