Durante la Vertiv Week 2025 celebrada en Tognana (Italia) y a la que C de Comunicación acudió, los representantes de asociaciones, operadores y fabricantes protagonizaron diversas mesas redondas en las que se analizaron la nueva etapa del sector impulsada por la inteligencia artificial (IA) y el auge de las AI factories. En este contexto, Emmanuel Becker, CEO de Mediterra Datacenters, ofreció una entrevista a los medios españoles asistentes. Durante la conversación, se abordaron temas relevantes para la industria de los centros de datos, como el reposicionamiento del sur de Europa, la urgencia regulatoria o la necesidad de acelerar la industrialización del data center.
Pregunta. En el panel habló del papel del sur de Europa, ¿está realmente en un momento de ventaja competitiva?
R. Sí, y es un cambio profundo. El sur de Europa se está convirtiendo en el nuevo motor digital del continente. España, Italia, Portugal y Grecia están viviendo un impulso histórico en demanda de infraestructura. Primero, porque comenzaron su transformación digital más tarde y ahora están recuperando terreno muy rápido. Segundo, porque su posición geoestratégica (cables internacionales, conexión con África y el Magreb, acceso africano y latinoamericano) es incomparable. La inversión no está llegando aquí como alternativa al FLAP (Frankfurt, Londres, Ámsterdam y París), sino porque este mercado tiene un ciclo propio y una proyección enorme.
P. ¿Cómo condiciona esto la expansión de Mediterra y sus planes para España?
R. Nuestro modelo se basa en dos pilares: brownfield y ciudades Tier 2. Ya no se trata solo de construir en los hubs tradicionales. España es un gran ejemplo: Barcelona es hoy una localización estratégica, tanto por demanda local como por conectividad internacional. Tenemos cinco proyectos activos en el grupo y esperamos anunciar oficialmente nuestra entrada en España el próximo año. Apostaremos por terrenos reutilizados, integración urbana y eficiencia energética desde el diseño.
P. La regulación estuvo muy presente en el debate, ¿es el principal freno al despliegue?
R. Es uno de ellos, sin duda. No por la regulación en sí, sino por la superposición regulatoria: normativa europea, nacional, regional y local. Eso ralentiza la inversión. La industria necesita claridad, velocidad y estabilidad. Un data center requiere previsibilidad a diez o quince años. En el sur de Europa tenemos talento, tenemos demanda y tenemos energía renovable… lo que necesitamos es que la administración entienda que el tiempo es crítico.
P. Hablando de energía, durante su intervención señaló que es necesario un enfoque distinto para el sur, ¿por qué?
R. Porque aquí el timing lo es todo. La alta tensión puede tardar demasiado y eso no encaja con la velocidad que exigen los proyectos actuales. Por eso estamos viendo un movimiento fuerte hacia la media tensión, más ágil y más cercana a la generación renovable. Además, el data center debe actuar como “prosumidor”: consumir bien y devolver energía en forma de calor. En España, donde el district heating aún es limitado, la oportunidad está en la industria: alimentación, procesos de baja temperatura, instalaciones municipales…
P. La industria carga con una percepción pública negativa, ¿cómo se corrige?
R. Con datos transparentes y comunicación constante. No basta con decir que somos eficientes: hay que demostrarlo. Somos un sector donde cada kilovatio cuenta, porque cada kilovatio desperdiciado es menos capacidad de cómputo. Además, estamos incorporando tecnologías que hace solo cinco años eran impensables: refrigeración líquida, reutilización de calor, almacenamiento energético, módulos prefabricados… Es un sector que innova más rápido que la narrativa que lo rodea.
P. Durante las ponencias, Vertiv ha hablado de estandarización e industrialización del data center, ¿comparte esta visión?
R. Totalmente, si queremos escalar al ritmo que exige la IA, la infraestructura debe industrializarse. Eso significa diseños repetibles, prefabricación, módulos certificados, integración energética y térmica desde la fase de blueprint… No es solo una cuestión técnica, es estratégica. Microsoft lo explicó muy bien en el panel: operar en global requiere diseñar en global. Y lo mismo aplica para los operadores colocation. La estandarización reduce tiempos, aumenta calidad y crea modelos replicables en distintos países.
P. ¿La llegada de las AI factories cambiará la forma de construir y operar?
R. Ya lo está haciendo. Una AI factory no es solo más densidad: es un ecosistema totalmente distinto. Hardware extremo, software avanzado, modelos capaces de generar millones de tokens… Eso exige una infraestructura energética térmica y operativa de otro nivel. Por eso asociaciones, proveedores y operadores tenemos que colaborar mucho más. Si Europa quiere capacidades propias de IA, necesitará una infraestructura soberana, eficiente y rápida de desplegar. Y ahí, el sur puede jugar un papel decisivo.
Esta entrevista se publicó inicialmente en el número 84 de la revista Cuadernos de Material Eléctrico. Puedes leerla en el visor online.
















