Apasionado de la electricidad industrial y propietario de INSE10, Javier Pérez defiende la importancia de acercar la realidad laboral al entorno educativo y la dignificación del oficio: “Los profesionales deberán estar preparados para hacer frente al despliegue de instalaciones con un alto componente digital y de control”.
Pasión. Ambición. Profesionalidad. Compromiso. Entrega. Superación. Son incontables las historias de talento que se esconden tras los rostros de los instaladores e instaladoras que se esfuerzan cada día por construir una sociedad más electrificada, inteligente y conectada. Miles de autobiografías y memorias que guardan toda una vida y que mueven los engranajes del sector de material eléctrico.
Esta historia de talento comienza de la mano de Javier Pérez Sáenz, ingeniero técnico eléctrico y gerente de INSE10 en Calahorra (La Rioja) y Peralta (Navarra). A lo largo de 10 años, su vida estuvo ligada a la educación como profesor asociado en la Escuela de Ingenieros Industriales de la Universidad Pública de Navarra (UPNA). En la actualidad, ejerce como presidente de la Asociación de Instaladores de La Rioja (AIER).
“Nací en Pamplona en 1977, aunque mi familia procede del municipio riojano de Autol. Tras estudiar electricidad en los Salesianos de Pamplona, mi padre empezó a trabajar como comercial en Almacenes Eléctricos Basarte. Cuando yo tenía cuatro años, decidieron regresar a Autol y montar un taller de electricidad junto a otro socio. Después, mi padre fundó Electricidad David, una empresa dedicada a las instalaciones eléctricas”, rememora el protagonista.
La fundación de INSE10, su gran proyecto empresarial
Una vez finalizó la Educación General Básica (EGB) y el Bachillerato, Javier llegó a plantearse dejar los estudios para incorporarse al negocio familiar, pero su padre le puso una única condición: realizar un módulo superior en los Salesianos de Pamplona. Allí descubrió que quería dedicarse al sector, por lo que también cursó Ingeniería Técnica Eléctrica. Más tarde, consiguió la plaza para ser profesor asociado en la Universidad Pública de Navarra (UPNA), etapa que duró de 2005 a 2015.
“Durante mi experiencia como profesor, me di cuenta de que era importante trasladar la realidad del mercado laboral a los estudiantes de carreras técnicas. Un día le propuse a mi padre que quería dar un paso hacia delante y fundar mi propio negocio de electricidad industrial. Siempre tuve su apoyo incondicional y, en 2006, nació INSE10 en Calahorra (La Rioja)”, explica.
El tiempo pasó y Javier siguió prosperando con la compra de una empresa de instalaciones en la localidad de Peralta en 2010, que pasó a denominarse INSE10 Servicios Eléctricos de Navarra. Ambas sociedades ofrecen servicios especializados en electricidad industrial a pequeñas y grandes compañías, desde el diseño de las instalaciones hasta su ejecución, mantenimiento y revisión periódica. “Llegamos a toda La Rioja y La Ribera de Navarra. No obstante, si nuestros clientes lo necesitan, operamos en todo el territorio nacional”, detalla.

Las personas, el corazón de las empresas
A título individual, los proyectos más gratificantes para nuestro protagonista son aquellos que nacen desde cero y le permiten involucrarse en la etapa de diseño, así como los trabajos con procesos diferentes a lo estándar, que implican adaptar las instalaciones tradicionales, o las necesidades específicas del cliente. “El mundo se está electrificando a pasos agigantados. Tenemos la suerte de formar parte de una industria en plena evolución y llena de oportunidades”, celebra.
“Llegará un momento, -prosigue-, en el que la electricidad será la parte más importante de nuestras empresas y nuestras vidas porque todo lo que nos rodea dependerá de ella. Esta situación, junto a la escasez de recursos fósiles y la omnipresencia de la digitalización, propicia un caldo de cultivo perfecto para la electrificación de la sociedad y las instalaciones”.
A pesar de las virtudes y bondades inherentes al sector, Javier es consciente de las sombras y desafíos que enfrenta en su actividad diaria. En este sentido, tiene claro que el personal humano es el bien más preciado dentro de la organización, pero, irónicamente, también constituye la mayor limitación. De igual modo, defiende la dignificación de la profesión para romper con los estigmas y los estereotipos.
“Necesitamos recursos humanos especializados para aumentar la capacidad de las compañías. Por este motivo, tenemos acuerdos con centros de formación para colaborar y que los alumnos vengan a INSE10 a realizar las prácticas de ciclo medio o ciclo superior de instalaciones eléctricas. Si la valoración final es positiva, pueden incorporarse al mercado laboral mediante nuestra empresa”, sostiene.
Familia, actitud y especialización
En el transcurso de su trayectoria en el negocio de las instalaciones, Javier destaca con firmeza una de sus grandes lecciones: la familia es el pilar fundamental para desarrollarte como persona y profesional. “Puede haber momentos en los que dediques más tiempo a la esfera laboral que a la vida privada. Sin embargo, gracias a la experiencia adquirida, he aprendido que eso es un error”, reflexiona.
A fin de avanzar en materia de conciliación familiar, INSE10 ha implantado la jornada continua, con un servicio de guardias durante el resto del día y los fines de semana para atender a sus clientes. “Muchas empresas que ofrecen servicios eléctricos o de mantenimiento piensan que no pueden instaurar este modelo, pero esto es totalmente falso. Cualquier entidad puede adaptarse con herramientas o sistemas que permitan que el trabajo sea similar al de la jornada partida, o incluso mejor, ya que puede resultar más organizado y controlado”, declara.

De la misma manera, Javier vislumbra un futuro esperanzador en el que la electricidad va a experimentar una fuerte evolución hacia la especialización, por lo que considera que los profesionales deberán estar preparados para el despliegue de instalaciones con un alto componente electrónico y de control. “Mi propósito es que tanto INSE10 La Rioja como INSE10 Navarra sean empresas modernas, bien estructuradas y con procesos digitalizados. En el caso de conseguirlo, me gustaría participar en un futuro en otras compañías que se dedican al desarrollo de materiales o sistemas eléctricos”, revela.
Como broche de oro y consejo vital, asegura que los tres ingredientes para alcanzar el éxito y lograr que los demás valoren tu esfuerzo y dedicación son las ganas, la actitud y la formación. Y finaliza: “Estoy orgulloso de mis orígenes y de lo que he cosechado. Si tuviera que volver a atrás, escogería este camino de nuevo”.
En Hager, impulsan historias como la de Javier Pérez. La compañía apuesta por el talento sin importar el género, promoviendo la inclusión para crear un entorno donde todos puedan crecer y contribuir a un futuro con instalaciones eléctricas más eficientes, sostenibles e inteligentes. Además, valorar las experiencias de los instaladores y escuchar sus necesidades para desarrollar soluciones innovadoras y seguras que faciliten el día a día es parte de su ADN.










